viernes, 16 de abril de 2010

Sobran las señales

Buen día,


Veo que han estado ustedes entretenidos a costa de Garzón...

Lo mio es más trivial. Son señales de tráfico. He leído lo siguiente:

-Los conductores ignoran la mitad de las señales.
Y más:
-Un 31% de los encuestados reconocen que han tenido que hacer una maniobra brusca a causa de la colocación de las señales, y un 19% admite que ha podido tener un accidente por una mala señalización.

Lo sospechaba. Visto lo visto a lo largo de un millón de kilómetros al volante, lo sospechaba. Imbéciles suicidas aparte. Aunque, por fortuna, accidentes pocos. A pesar de los imbéciles, del sudoku de señales y de la dosis de estupidez que nos acompaña, accidentes pocos.

Conclusión: sobran señales. Quiten señales, eliminen normas, y lo que quede, clarito y fácil de cumplir. Contengan esa irrefrenable inclinación natural de las administraciones de crear leyes, normas y reglamentos. Poquito y claro, por favor. Que ya lo dijo Gracian: si lo bueno, breve...no se hubiera enredado tanto lo del Sr. Garzón.


Feliz fin de semana.

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(Nota personal: estuve ayer con el médico que me ha `imputado´ -atinada expresión de Neo en el comentario a mi post anterior sobre este asunto-  como presunto enfermo, estuvo analizando las pruebas periciales practicadas con mi sangre y orina. Tras una primera lectura me miró y, serio él, me sometió a un nuevo interrogatorio: 


¿Algún antecedente de muerte por infarto en su familia?, no, -le contesto-. ¿Entonces, algún infarto de miocardio o cerebral aunque lo hayan superado?, tampoco, -resultaba embarazoso ver cómo fallaba-. ¿Elevadas dosis de colesterol?, por fin, bingo -respondí-, mi padre, y está como una rosa.


El interrogatorio continuó, pero no es cosa de repetirlo hoy viernes. Solo les referiré mi salida de la sala de interrogatorios: me levanto de la silla y me dirijo a la puerta cuando el médico encargado de mi proceso se incorpora, y con rostro compungido, me ofrece su mano para que se la estreche. Fue tierno y estremecedor. Luego recogí una nueva citación para la próxima semana)

martes, 13 de abril de 2010

Martes y Trece, ¿y qué?

Buen día,


Martes y 13. No hagan caso. No me sean Trezidavomartiofóbicos.

No sé a qué tanto revuelo; que sí, que la leyenda cuenta lo de los doce apóstoles y el trece, Jesús, el que muere. Y sí, que cuenta la leyenda lo de Constantinopla, un martes y trece hizo `caput´. ¿Y qué?
                                                                      
En su descargo: ninguna de las dos grandes guerras comenzó en martes 13; las torres gemelas no se desplomaron un martes 13; la guerra civil no empezó un martes 13; el 11M no era 13 martes; no conozco a nadie que se haya casado un martes 13. ¡A qué viene, entonces, esa fijación con el martes trece!

Todo según se mire. Mírenlo bien, como el rey que un 13 de abril, tal como hoy, del año 13, del siglo pasado, sale ileso de una tentado. Era el Rey Alfonso 13 (XIII, en latín, que es rey).


Tengan un feliz martes 13

viernes, 9 de abril de 2010

Fui por una alergia y me encontré con una cruzada

Buen día,


Unas enormes placas rojas en 3D más picantes que el tabasco, repartidas por brazos y piernas, me aconsejaron visitar al médico. Pedí hora en el hospital, me la dieron y allí que me planté, como un clavo.

Hacía tiempo que no lo visitaba y me impactó. Es como la Iglesia a la iba de niño, cambiando a los santos mártires en las paredes por cartelería antitabaco y sustituyendo los folletos de rezos y donativos por panfletos que explican lo perjudicial que es la nicotina. Las religiones, siempre impartiendo cátedra.

Esperé mi turno pacientemente (y deduje de dónde proviene el termino `paciente´) hasta que oí la llamada, voz en grito, del médico. Entro, le explico mis dolencia, le digo que me las conozco desde hace veinte años y que me diagnostico una alergia. Por ayudar al galeno. Mira las ronchas, me ausculta el pecho -le había advertido de un dolor a la altura del pecho- y confirma mi diagnóstico: tienes una alergia, te voy a recetar unas pastillas. Cumplido el trámite comienza su cruzada de este mes:

¿Fumas?, sí. ¿Desde cuando?, desde que tuve edad para entrar en las discotecas. ¿Mucho?, un paquete dos días, según jornada. ¿Puedes respirar?, desde luego, estoy aquí. ¿Has pensado en dejar el tabaco?, no.

Después del interrogatorio, la doctrina: el tabaco es malo (lo sé), deberías de dejarlo (lo sé), estás en edad crítica (toda mi vida). Y la sentencia final:

-Deja de fumar y visítame con más frecuencia.
-¿Y lo de la alergia? -pregunté
-Ah, sí! -me extendió la receta y me ordenó (los médicos siempre ordenen) que me practicaran unas pruebas.

Salí de la consulta y busqué en la puerta del ambulatorio la pila bautismal para mojarme los dedos y persignarme, tal como hacia de niño en la Iglesia.

Feliz fin de semana.

jueves, 8 de abril de 2010

Una Primavera sin calendario

Buen día,



Bonito sol, y cómoda temperatura. Siempre así, ¿por qué no?

Me han hablado de un lugar donde la primavera no tiene calendario, es perpetua. He pedido hora, a ver si hay suerte.

Llevo vida y pico predicando que nuestro barrio no es necesariamente el mejor. Los hay más limpios y mejor ajardinados. Tengo poco éxito. Debe de ser algún escondido gen nacionalista lo que nos ciega ante las evidencias.

Pero, ¿y los primeros asentamientos en depende qué lugares? No conocerían otros rincones; o tendrían un río a mano para beber, o una loma desde donde defenderse de los malos. Y se quedaron, y mutó el gen aventurero por el gen nacionalista y conformista.

Algún día les contaré una conversación robada en una cafetería donde un niño de unos seis años le preguntaba a su madre por qué hay pueblos sin playa, como el suyo. "¿Porque no cabemos todos al lado del mar, mamá?". Quizá era un niño inmune al gen mutado, o, y es lo más probable, aún no se le había reproducido. ¡Qué sea lo primero!

Mientras me dan hora o no me dan cita, disfrutemos de este bonito sol y esta cómoda temperatura.


Feliz día de primavera.

martes, 6 de abril de 2010

Las Mañanitas de Abril

Buen día,


Que las mañanitas de abril son buenas de dormir, es sabido. Pero no sé por qué son mejores que las de mayo, junio o febrero. Dormir de mañanita es una afición que no hay que limitar. Cuando se tiene vocación se tiene, sin cuotas de tiempo.

No es servidor un adicto a las prorrogas encamadas, cuando abro el ojo salto a la cafetera. Y lo abro más bien pronto. En realidad me da pereza dormir. Es esa sensación de tiempo perdido y de estar entre un paréntesis de consciencia lo que me molesta.

Y esto -dirán ustedes- a mi qué me importa. Llevan razón, pero me he despertado con un desbocado instinto asesino y me apetecía acabar con el mito de las mañanitas de abril.

Las mañanitas que me gustan son las que cantaba el Rey David.  Y con su música de fondo le voy a preguntar a Google lo de las matinales abrileñas.



Feliz día

lunes, 5 de abril de 2010

A otra cosa, esto se acabó!

Buen día,


A otra cosa, que esto  ha terminado.

Norte y Este disfrutamos de una propina: el lunes de pascua. Pero ya está. ¡Se acabó! El año sigue. A lo tonto y a lo loco, espero que más a lo segundo que a lo primero, ya estamos en el segundo trimestre. Aún nos queda abril, cierto; para disfrutarlo, mejor en Sevilla. Envidia la mía. Esperaré la noche mágica; ¡qué lejos está!

Por lo demás, todo igual: virrey balear trincado por trincón . Otros que se tientan la ropa. Niña asesinada; las basuras televisadas estudian cómo llevar a la presunta ante las cámaras belenescas. Náuseas. Y Alonso rompe. Todo muy rápido.

Con el final de la semanasanta este santo país vuelve donde solía.

Feliz semana.
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