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jueves, 5 de julio de 2012

Nos observan (otra vez)

El 15 de junio de 2010, con ocasión de los mundiales de fútbol, escribí el siguiente post. Ni quito ni pongo. Aún está vigente, creo.





Hace dos años:

Nos observan.

Pulsan nuestro desmedido ardor patriótico durante los partidos de fútbol del Mundial. Toman nota de las banderas nacionales ondeando al viento. Sonríen satisfechos al comprobar las ovaciones cerradas que le ofrecemos a nuestros ídolos y al escuchar nuestros gritos de júbilo. Fotografían nuestros rostros pintados con los colores nacionales y nuestras camisetas imitando a los jugadores.

Anotan en su agenda: Les gusta el camuflaje, los uniformes y los símbolos guerreros. Se enardecen con facilidad y siguen a los lideres. Aptos para la guerra.


¡Alemania, temblad, vamos a por vosotros!




En la actualidad:
Aclaro: la referencia a Alemania no me la inspiró la Merkel. En los Mundiales de Sudáfrica nos encontramos con Alemania en las semifinales. Les ganamos. ¿Se están vengando?

miércoles, 18 de abril de 2012

El sabor de un beso

Del Baúl de los Post. Una historia que me contaron. O conté. Un sueño en una noche de primavera




Lola disponía los servicios para los primeros cafés de la mañana cuando entró Jota
-Muy temprano,  jefe. ¿Café sólo y corto?
-Manzanilla, Lola. No quiero perder el sueño.
-¿Eh?
-Un sueño, Lola, no lo quiero perder. Vale, te cuento rápido.



Ha sido esta noche, poco antes de despertar, de madrugada. No distingo bien quién me acompaña, un amigo, o un socio de una sociedad inexistente. Alguien. Subimos, un ático creo. La recogemos y bajamos con ella, una mujer, por la escalera. Nos retrasamos, ya solos la acorralé en un rincón de un tramo de la escalera, le cerré el paso con un palo largo. Me miró, recuerdo sus ojos:  brillantes, penetrantes, juguetones. Apartó el palo y me retó con sus lábios húmedos y una sonrisa silenciosa. Unimos nuestros cuerpos; ella contra la pared, yo apoyado sobre ella. Era, su cuerpo, confortable; estaba, su cuerpo, ardiendo. Las bocas se buscaron.




Fue entonces, cuando nos besamos, el momento en el que supe quién era. Un beso, si es de verdad, no se olvida.

He despertado después del beso -por una vez los sueños han respetado mi momento de gloria- y no he sabido ponerle nombre al rostro, ni siquiera rostro a esos labios, a esos ojos. Pero el beso tenia, tiene, nombre de pasado. Un beso, si es de verdad, no se olvida. El beso le ha puesto nombre a los labios, a los ojos.

Ahora sé de quién es el beso furtivo, clandestino...sincero. Un beso de verdad, con sabor. Con un sabor que no se olvida.



-Es por eso, amiga mía, que no quiero perder el sueño.
-Ummmm...uno de esos besos que retornan por primavera, cuando el sol empuja a la noche y el calor al frío.
-Es el beso de un ayer.
-Esos besos no caducan, te lo digo yo, Jota. ¿Sigues queriendo manzanilla?
-Me siento extraño, creo que es mañana para un chupito de Jack Daniel´s
-Uno para ti y uno para mi. Y chin-chin, por los besos que regresan cada primavera
-Por el mañana, Lola, brindemos por un mañana con los besos del ayer.


Nunca se brindó tan temprano en el Búho Bizco.


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miércoles, 23 de marzo de 2011

Gotas


Me he despertado con el golpeteo de la lluvia sobre mi ventana...ya no recordaba el susurro de una sonrisa.

Eran otras mañanas...otras primaveras


jueves, 20 de enero de 2011

Lunas de Goran

Fue una noche como ésta. Lo he recuperado del `Baúl de los Post´. Me pasa cada noche como ésta.

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Luna (del Baúl de los Post)

Ayer la vi. Anoche. La luna; blanca, grande, redonda, poderosa. La luna llena. Y sonreí.
Las largas noches de invierno tienen su recompensa, me consolé: hay más luna, más tiempo de luna. Lo confieso, puede ser cosa de la vida misma pero lo confieso: la luna llena me estimula, me mete directo en vena un chute de vida...¡pero dura tan poco la luna llena...!

Hoy la he buscado. He mirado el horizonte, justo por donde se asomó ayer; he oteado el cielo, he escudriñado entre las ramas de los arboles, me he dejado la vista fijándome en los picachos de las montañas, he cruzado las calles buscando un hueco entre los edificios...y no la he visto.

¡Las malditas nubes!



Sea como sea, reciba usted un abrazo de su amigo Goran, Don Jota.


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Sí, en realidad me he limitado a trascribir una nota de Goran, mi amigo albano-kosovar. También los gangster tiene sus momentos sensibles; como mi amigo, que tiene su corazoncito de mafioso blando que se acelera con la brisa del mar costasoleño y de una luna, llena de recuerdos, suspendida en la melancolía . 

Igual le encargué algo, es posible.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Cambio de hora y daños colaterales

Con el cambio de hora, ya lo habrán notado, el sol sale una hora antes. No nos pongamos estupendos; ya sabemos que el sol no empieza a currar más temprano, y que tampoco `sale´ . Pero aceptemos la metáfora por el bien del post.

Lo que quiero decirles es que he encontrado en el `Baúl de los Post´ una historia que es el prototipo de los daños colaterales, versión doméstica, producidos por cambio de hora.

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¡Ya son las 7:30, AM! (de El Baúl de los post)

Nada, que no se entera. O eso parece


Desde el cambio de hora, mi gato Naco ha adelantado sus maullidos pidiendo calle. Él lo niega, dice y repite que su vocación callejera le llega como siempre, "a ver si sois vosotros, humanos complicados, los que habéis retrasado el reloj", dice. ¡Pues tiene razón!


Le explico por activa y por pasiva que lo del cambio de hora es para ahorrar,  por el bien de la humanidad, que lo han ideado gente muy principal. Me mira y se ríe.

Total, que a las seis y media de la madrugada se monta en lo alto de mi cama, maulla suavecito junto a mi oído hasta que me despierto y me dice: "abre la ventana y mira al cielo, ya son las 7,30 a.m.". Le abro la puerta de la calle.

No sé quién es más gilipollas...


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Todos los años me pregunto lo mismo: ¿tendrá razón mi gato?

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jueves, 4 de noviembre de 2010

Primavera de Noviembre

Vamos a gozar, los afortunados, de 25 grados. Un espejismo de primavera que no es nuevo. Lo compruebo en  el Baúl de los Post.

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Una primavera otoñal (de "El Baúl de los Post")

Pensé que sí, que el otoño ya estaba aquí. Me equivoqué. O me han mentido, cosa que se me antoja más probable. Por la costumbre.


Lo que dice el tiempo, el termómetro, es que tenemos una primavera fuera de fecha. Desestacionalizada. Una primavera de noviembre. Pero no se equivoquen, esto se termina. No es como la primavera de abril que tiene un verano por delante, esta ilusión térmica nos conduce al frío, a la lluvia...al invierno. Pero aprovechen, aprovechen mientras puedan que esto se acaba.

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Ya ven , nada nuevo. Todos los años lo mismo: nos quitan la miel de la boca.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Esperando verte

Si tienen a bien leer lo que abajo escribo, no me pregunten por qué lo escribo. Son las cosas del `Baúl de los Post´. Tal como las encuentro, las trascribo. 
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De almas secas (del Baúl de los Post)

Por una de esas casualidades que uno no busca, me encontré con la frase que, a modo de declaración vital, insiste en que "ojos que no ven, corazón que no siente". La expresión siempre me ha parecido una afirmación entre resignada y cobarde. Una voz amiga, al comentarle ésta bobada, añadió otra interpretación: es una excusa, un pretexto para la rendición. ¡Ya, ya!,viene a ser lo mismo, pero qué quieren, es amigo, de manera que puse cara de admiración.


Como yo mismo sé y me lo demuestro constantemente, tengo cierta debilidad por Niña Pastori, por lo que me di un paseo por el YouTube para escuchar de gratis alguna de las canciones que yo no tengo y, ¡oh fortuna!, me tropecé con "Esperando verte.. .dame tu risa, dame tu voz, dame los vientos del corazón. Esperando verte quiero soñar, esperando niña, la madrugá...." ¡Qué le digan a la Niña que selle el corazón para no ver! Por algo será que las gaditanas se hacen tirabuzones con las bombas que tiran los fanfarrones.

Será por esto o será por aquello, o no será por nada y todo es mentira, pero cuando le oigo a alguien decir que tiene los ojos ciegos y el corazón frío, doy por seguro que estoy ante un alma seca. Y de eso me acuso, harto ya de que me lo insinúen. Vale, lo sé. 

¡Pero por mi niña y por mi gato que no es cierto, que  soy más como la Niña!



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Y así nos pasamos la noche, esperando la madrugá

viernes, 29 de octubre de 2010

Thomas Garrafón, Mr y Mrs (y 2ª parte)


He recordado que tenía esta historia en mi Baúl de los post. Me la contó Thomas Garrafón hace algún tiempo. Esta es la segunda parte, la primera anda un par de plantas más abajo, Aquí se la dejo, por si gustan

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Mr, Mrs (del baúl de los post, en parte) (II)
El Búho Bizco anda un poco revuelto por la llegada de un desconocido y extravagante caballero.Thomas Garrafón, el dueño del pub, investiga. ¡Vamos, que marujea!

Cogí una bandeja para que me identificara como camarero y crucé el local hasta la mesa del desconocido. Me lo encontré con medio cuerpo girado de espaldas y agachado. Cuando sintió mi presencia se volvió y me miró, después de unos segundos de silencio me dijo en voz baja:
-Cocaína. Al 7%. Nadie se da cuenta y me ayuda a concentrarme, hoy tengo un asunto difícil entre manos.
-Señor, aquí no se peremiten las drogas. Lo siento, pero le agradecería que saliera del local.
-Hagamos una cosa, caballero. A excepción suya nadie se ha percatado, hagamos que no me ha visto y le prometo que no volverá a suceder. A cambio le dejaré una generosa propina.
-Está bien.  La propina se la deja a la camarera.

Regresé a la barra sin saber si había hecho lo correcto permitiendo que aquel tipo se quedara en el Búho Bizco. Turbado con esa duda no me di cuenta de que había entrado una mujer al local. Hasta que me habló:

-Buenas noches, ¿es el encargado?
-Más o menos. Buenas noches señora, ¿qué le sirvo?
-De momento nada, vengo en busca de un caballero alto, delgado, con acento inglés y que fuma en pipa de calabaza.
-Lo tiene al fondo del local, en la última mesa.
-Gracias, ¿le importaría anunciarme?
-¿Perdón?
-Que si es tan amable de decirle que estoy aquí

A Malaspulgas le creían los ojos por momentos. Don Próspero se tomó su medio Chivas de un trago y Lola se metió en el almacén tapándose la boca y ahogando una carcajada. Don Severo era el único que mantenía el temple y permaneció serio y observador.

-¿A quién hemos de anunciar? -preguntó Malaspulgas tragándose la risa-
-Soy Irene...
-¿Adler?, -interrumpió Don Severo-.
-Claro, quién si no.

Nos volvimos sorprendidos hacia el maestro preguntándole con gestos quién era la tal Irene Adler.

-Caballeros -dijo el maestro engolando la voz-, no se lo van a creer cuando les cuente, pero permitan que primero acompañe a la dama.


Fue sorteando las mesas seguido de la mujer hasta detenerse a unos metros de la mesa del desconocido, donde se volvió y le pidió a la dama que esperase; después se adelantó y se dispuso a decirle algo al inglés. En ese preciso instante Lola cortó el volumen de la música, lo que provocó un momentáneo silencio en el local, lo suficiente para oír cómo Don Severo hacía las presentaciones:

-Mr Holmes, Mrs Adler

-Una cosa le digo, jefe -Lola susurraba las palabras sin dejar de mirar a los ingleses- el mundo es más grande que su local.
-Lo sé
-Y más emocionante
-También. Sólo hay que abrir la puerta.
-Eso.

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Nunca me he creído la historia de que Thomas Garrafón invitara a cenar a las damas en los comedores de Cáritas. Las otras historias me parecen más creibles; despues de todo yo conocí a Goran en el Búho Bizco.

Por cierto, he recibido un correo de Goran: "He visitado Gibraltar. Ya tengo cuentas corrientes blancas para mafia" A veces resulta un poco imprudente.

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lunes, 25 de octubre de 2010

Thomas Garrafón, Mr. y Mrs. (1ª parte)

El Búho Bizco, el pub donde me reúno con Goran cuando viene de la Costadelsol y conmigo mismo cuando estoy solo, tiene su propia historia. Algunos de sus pasajes son tan increíbles como la propia historia de Thomas Garrafón, el dueño del negocio. Thomas, hijo de una de las primeras turistas suecas que aterrizaron en la Costa y del dueño de un chiringuito en Torrenolinos, es hombre imaginativo y de recursos. Antes de montar este negocio -me cuenta- era más pobre que las ratas, tanto que cuando conseguía ligar a una muchacha, la invitaba a cenar en el comedor de Cáritas.

He recordado que tenía esta historia en mi Baúl de los post. Me la contó Thomas Garrafón hace algún tiempo. Aquí se la dejo, por si gustan:

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Mr, Mrs (del baúl de los post, en parte) (I)

"Lola tenía por costumbre bajar la intensidad de la luz del Búho Bizco justo a las doce de la noche. Conseguía crear una atmósfera cálida e íntima; una media luz que invitaba a  la confidencia y a la fantasía.  En sólo unos instantes las voces se trasformaban en murmullos mientras que el humo de los cigarros embriagaran el ambiente. Me gustaba ese momento de mutación. 

Aquella noche, aunque primavera avanzada, soplaba un viento ruidoso y una cortinilla de agua que mojaba el rostro de las pocas personas que caminaban por la calle. La puerta del Búho Bizco se abrió de forma pausada, lenta, pesada. Giramos nuestras miradas hacia la puerta y vimos aparecer una figura envuelta en un impermeable gris oscuro con forma de capa, una gorra de doble visera y un bastón de buena madera  con empuñadura de plata. El tipo se paró a la entrada, sacudió el agua de su impermeable y se quitó la gorra. De camino hasta la barra sacó una pipa curva de su chaqueta a cuadros y pidió un coñac, al tiempo que señalaba el fondo del local. Se sentó en la mesa situada en la esquina más remota, sin apenas luz, donde solían refugiarse las parejas que buscaban intimidad. Lola le llevó una copa de Napoleón. Desde la barra observábamos la mesa del desconocido, pero apenas se distinguía poco más que la turbadora silueta de Lola difuminada por el humo de la pipa.

-¿Quién coño es ese, Búho?  -los clientes habituales le preguntaban a Garrafón, al que solían llamar Búho
-¡Y yo qué sé, Malaspulga, y yo qué sé!  Además, no es cosa nuestra, es un señor que ha venido a tomar una copa, y punto.
-El caso es que no me es desconocido. Me recuerda a alguien, pero no lo acabo de ubicar. -Don Severo, el maestro, se frotaba la barbilla como si de allí  fuera a sacar alguna idea-
-No lleva portátil ni agenda, desde luego no es un vendedor -sentenció Don Próspero, el acaudalado comerciante del barrio-
-¿Y si es un policía?
-¿Qué pasa si lo es, Malaspulgas?  No me jodas que te están buscando y has venido a mi local a esconderte.
-¡Cómo voy a hacer eso, Búho!. Que no hombre, que no. Lo digo porque parece que está reflexionando y analizando, que lo he visto en las pelis.
-No digas bobadas Malaspulgas, desde aquí no se distingue nada.
-Por la pose es por lo que lo digo.
-Ya está bien caballeros, cada uno a lo suyo.

Entré en el almacén buscando a Lola que estaba organizando las botellas de wisky por orden alfabético.

-Oye, Lola,  ese tipo, ¿te ha dicho algo, has notado algo?
-No lo sé jefe, desde luego es extranjero. Por el acento más que nada. Sí, seguro, es guiri total. Yo diría que es ingles, pero no sé, no habla como los otros guiris que vienen por aquí.
-Creo que deberíamos de acercarnos, por si quiere algo. ¡Yo mismo voy!.


(La segunda parte, mañana. O así. No es cosa de abusar de su paciencia)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tiempo Relativo

En un post anterior escribía sobre la relatividad del espacio - distancia- desde un punto de vista no científico. Una herejía. Pues no acaba aquí la cosa; servidor, hereje vocacional y disidente circunstancial, ha encontrado un retrato de la relatividad del tiempo. Retrato escrito que desempolvo de "El baúl de los post", donde me inspiro y hasta copio.
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Un abrazo, Joputa  (titulo original en el "El baúl de los post")

Ring-ring, ring-ring...miro el teléfono y veo en la pantalla el nombre de Braulio, un amigo del que no tenía noticias desde hacía mucho tiempo. Le había mandado infinidad de correos y sms, incluso le había dejado un mensaje en su muro de Facebook. Meses después se digna en llamarme
-¡Coño, Braulio, cuánto tiempo!
-Lo siento, J. Ya sabes que soy un poco dejado para esto del protocolo social.

Me cuenta, le cuento, nos contamos; y después de media hora comienza la despedida
-Venga, quedamos un dia a comer y nos contamos nuestras penas.
-Va a ser divertido. Un abrazo, J.



Me disponía a colgar cuando oigo su voz algo apagada.
-Oye, J, ¿a ti no te pasa lo que a mi?
-No digo que no, pero si me das una pista...
-Que ves que pasan los días, las semanas, los meses...que pasa el tiempo.
-¡Joder, tío, claro que pasa el tiempo!. Como ayer, como el año pasado. El tiempo siempre pasa, Braulio.
-Pero antes, además del tiempo, pasaban más cosas, J.
-(...)
-Antes pasaban ilusiones, sueños, ambiciones, deseos, proyectos...pasaban más cosas, J.
-Lo malo, amigo, no es que ahora no pasen; es que antes las dejamos pasar.
-Adiós, abronazo
-Un abrazo,
joputa





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A mi amigo Braulio no se le ha escapado el tiempo, ha despreciado los regalos que el tiempo nos ofrece.


Para desintoxicarse de esta trivialidad les aconsejo asomarse a La Naturaleza del Tiempo Relativista, brillante post de Zenda que les pondrá en razón y les aportará conocimientos de los buenos sobre el tiempo y sus circunstancias.

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lunes, 20 de septiembre de 2010

Distancias (del baúl de los post)

La teoría de la relatividad será otra cosa, pero les aseguro que la relatividad de la distancia está directamente relacionada con el tamaño de la ciudad y con la climatología. O no, ya me  dirán.

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Distancias


Curioso lo de la percepción -en su segunda acepción-, sobretodo aplicado a las distancias.







Salí por la mañana de la pequeña ciudad en la que aún vivo y me alcanzó el medio día en la mediana capital de provincias que estaba visitando. Aprovechando la circunstancia visito a un amigo que vive en la mediana capital, con el propósito de compartir un rato de horas bajas frente a unas cervezas. Después de la segunda caña decidimos, por unanimidad, festejar el encuentro con una comida ligera, de entresemana.

-Conozco un sitio -jugábamos en su campo- que no está mal de precio -para mi que intuía que no le iba a dejar pagar-. Es un asiático, ¿te acuerdas cuando íbamos a los chinos?
-Hace de eso más de veinte años -le contesté-, pero sea.
-Podemos ir andando, no está lejos.

Después de diez minutos de caminar ligero sin descubrir ninguna pista  que me orientase lo "cerca" que estábamos del restaurante, no pude por menos que decírselo

-Estás perdiendo tus raices.
-¿Cómo?
-En el pueblo una caminata de diez minutos se merece coger el coche o llamar al taxista. ¿A ti te parece esto normal?, un cuarto de hora caminando y no sé dónde está el restaurante, ¿no estará en China? -se echó a reír y con mirada burlona me reprochó ser "tan de pueblo", para sermonearme, a renglón seguido, sobre la relatividad del espacio...
-Es curioso -concluyó-, en el pueblo todo es pequeño, casi diminuto, menos la Iglesia y la distancia. En particular la distancia, que parece mucho mayor que en una gran ciudad.

A la vuelta llovía, y, curiosamente, me pareció más corto el camino.


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El último otoño. 

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viernes, 17 de septiembre de 2010

Malos tiempos (del baúl de los post)

Estamos disfrutando de un suave aterrizaje otoñal. El año pasado no fue así, hace un año sufríamos la despiadada embestida del otoño en forma de lluvias torrenciales 

Lean, si es de su interés.

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Malos tiempos

Celebradas las vírgenes septembrinas, todo cae: la temperatura, el sol, la lluvia, la luz, los ánimos, el bronceado, las risas, el optimismo...todo cae. Y todo por una mala planificación de los ingenieros que diseñaron la cosa esta del universo y sus movimientos. Que si rotación de la tierra, que si darle vueltecitas al sol, que si bambolear sobre el eje terrestre. Demasiado complicado, es de necios ignorar que esto no podía  traer nada bueno. A ver qué les costaba fijar todo este tinglado en San Juan, en la noche mágica; luz para reventar, calorcito lleno de energía, optimismo a raudales y todo el mundo guapo. Pues nada, ni puto caso; y así nos va, que las olas mudan del rumor al rugido.

Pero una cosa os digo: esto se venia venir, no hay nada nuevo bajo el sol. Cierto que la esperanza se prolonga más allá de lo racional: y es por eso que malgastamos el dinero comprando cupones a los ciegos, aun sabiendo que no nos veremos agraciados, o esperamos -de esperanza- que el melódico rumor del mar al rozar la arena no se convierta en destemplado golpetazo del océano al chocar contra unas rocas erosionadas por el obstinado rugir de la mar enfurecida.

Paciencia, esto dura unos meses. Meses oscuros y fríos. Largos meses.

(Aclaro que éstas lineas desaprobando el diseño de las estaciones del año en estas benditas tierras, me han venido al teclado vistas  las torrenciales, casi bíblicas, lluvias de estos días)



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Esto sucedía el dieseis de septiembre del pasado año. Hace una año y un día.
 Nada más. Ahora, a llover.

martes, 14 de septiembre de 2010

Dos cosas (del baúl de los post)

Cuando uno repasa viejos folios virtuales se expone a ruborizarse al comprobar las bobadas que es capaz de escribir.


El ejemplo que adjunto, rescatado del baúl de los post, lo escribí con el primer café, cuando aún merodean los recuerdos de la noche.

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Dos cosas

(Dos cosas:

La primera es que me he levantado de la cama para ir al baño (eufemismo de mear; absurdo usar disimulos cuando servidor aún mea como un buey) sin colocarme las zapatillas de casa. De vuelta a la cama una idea: zapatillas de casa; pues en algunos lugares se convierten en zapatillas de andar por casa, alargando con un dato clasificador pero innecesario el uso que se les da al calzado: andar. Hay lugares donde disfrutan alargando algunas cosas.

La segunda: he adquirido una curiosa e inútil habilidad: adivinar la hora en la que me despierto con un margen de error de cinco minutos. Aclaro: no me refiero a despertarme a la hora de despertarme, hablo, incluso, de despertares intempestivos.

Ya está. buen dia)


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Y eso fue todo


(12.09)

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