sábado, 31 de diciembre de 2011

¡2014, ya!

Estaba con un amigo, ayer, en víspera vespertina de la nochevieja. Wisky para él, gintonic para mi.

Las tardes con amigos tienen su culmen cuando alguien deja caer la gran pregunta. Entre wisky y gintonic. Cosas profundas, de las que te exigen reflexión en momento tan impropio; es una prueba de hombría, y que me aticen las feministas. Son unos instantes en los que el alcohol produce sus efectos más benéficos: lucidez, desinhibición, reflejos y ambición. Unos instantes que han forjado amistades indestructibles y que han destrozados hogares en apariencia rocosos. Instantes delicados. Grandes instantes. Instantes efímeros.

Justo en ese momento, apenas unos segundos, en la frontera de la brillantez y la oscuridad, mi amigo se interesó por mis deseos para el año entrante.
-¿Qué le pides al 12?
-Rapidez, eso le pido. Que sea un zooooom, un visto y no visto, un "anda coño, otro año pasado". Y que nos plantemos en el 2014 en un ya.
-En el 13, querrás decir.
-¿No lo suprimen, no quitan el 13? ¡Uy laostia!, un 12 que viene muy joputa y detrás un trece, 13! Me quiero bajar, que paren el mundo que me quiero bajar.

En el último suspiro de lucidez decidimos volver a casa.

Lo dicho, les deseo un feliz 2014. Hasta entonces, suerte y mantengan la respiración.



sábado, 24 de diciembre de 2011

El día de la Noche

Hoy no hay día. Hoy hay noche, la noche buena, el día de nochebuena. Sin día. Las horas de sol, bah, solo son un trámite para llegar al núcleo del día: la noche. Y se presupone buena.


Sean felices; no es obligatorio, digan lo que digan. Pero sí conveniente. Para ello: háganse los sordos durante la cena, controlen el contador de chupitos, elijan bien los compañeros de mesa y piensen que los abuelos están presentes. Ah, y no olviden que mañana es Navidad.

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viernes, 23 de diciembre de 2011

El 23

Hoy no es nada. El 23, minimizado por el antes, lotería, y por el después, nochebuena, eee...eso, nada. Ni para casquería.

Don Mariano, no quite usted los puentes, quite el 23. Con lo que, de paso, nos evitamos el fin del mundo, fijado para el 23 de diciembre del año entrante. Cosas del calendario Maya...o la venganza del 23.




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jueves, 22 de diciembre de 2011

22.0

Hoy, día 22, servidor ha pillado cero euros en la Lotería y Gallardón es nombrado Ministro de Defensa. No le envidio, lo que envidio es la alegría de las damas y de los caballeros de Grañén y la suertuda mano que el Sr. Fabra, D. Carlos, tiene para esto de la lotería. Ha vuelto a mojar. Y ojo, la mía es una envidia pata negra, envidia de la de verdad, de la que prefiere que me toque a mi antes que a los afortunados. Digo otra cosa miento...¡ayyy que me falta espíritu navideño!





Ya imaginarán que no veo las noticias para ahorrarme la alegría ajena y la escena sumamente friki del cava barato convertido en río de despilfarro. Y sobretodo para no escuchar ese climax de hipocresía del "nos alegramos de que el premio esté muy repartido" cuando en realidad está lamentando, quien dice esa bobada, que no le haya tocado a él en exclusiva. Lo siento, o no, pero no me gusta que gente que no conozco de nada me amargue el café. Solo conozco personalmente a un tipo que ha hecho pleno al gordo, un buen amigo que tuvo la decencia de no contármelo hasta pasadas muchas semanas, que me hizo prometer por lo más sagrado que le guardaría el secreto y que desde entonces no me permite que pague un gin tonic. Todo un caballero. El secreto de por qué paga él los gintonics irá conmigo a la tumba.

En fin, ya hemos pasado la primera prueba de Navidad. Ha sido duro, pero ya queda menos.

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lunes, 19 de diciembre de 2011

Sin remedio

(Dejo el asunto del traspaso del Búho Bizco para otra ocasión. Hoy quiero hablar de algo menos excitante)

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¡Al lío!

He retrasado el tema todo lo que he podido, pero la evidencia es la evidencia. No hay vuelta atrás ni calendario Maya lo evite. Ya llega, ya está aquí, ya se huele, se palpa; nos rodea, nos acosa, nos vence. Me rindo. Como cada año, me rindo. ¡Por Dios nacido, que sea una semanita corta! Mejor saludo:

¡Hola, Navidad! 


  
Este año llega, la Navidad, camuflada de fin de semana, de sesión de investidura y de crisis eterna. Pero llega, pero ha llegado. El ritual ha comenzado. Los arboles de diseño con luces blancas en la plaza del pueblo, Ayuntamiento guay, los nacimientos y los belenes en el lugar de siempre, dulces y turrones preparados, las madres echando números para ver cómo dan de cenar a tanto hijo y tanto nieto...dulce navidad. El 22, gracias a la rapidez de Internet ya podemos romper los décimos de lotería. Ay la salud, que no nos falte en estos días de farmacias en huelga. Luego, para el 24, sábado sin sabadete, la cena; más magra, más solidaria y con más villancicos clandestinos, villancicos anti SGAE bajados por la cara, que la cosa está mu achuchá y total la Sinde, de ruta por el mundo, no se entera. Y llega el 25 de diciembre, fun-fun-fun; un domingo, supongo que sin fútbol, es lo bueno de esta Navidad finsemanera: nos ahorra una jornada del tedioso pin-pan-pum Madrid-Barsa y, víspera de lunes, suaviza los efectos melancólicos de la blanca fiesta. Con todo, igual no parece tanta Navidad y se pasa más ligero.

Hay más: la post navidad, la nochevieja, reyes... Otro día, si me recupero.


Me acerqué a una tienda de chinos que hay junto al Búho Bizco para comprar una Flor de Pascua, al pasar junto a la puerta del pub me saludó la gramola: clik-clik, y comenzó a sonar...



Feliz semana.  Feliz Navidad


jueves, 15 de diciembre de 2011

El Traspaso

-Rumores, rumores, solo son rumores. Lo que tenéis que hacer es consumir para que el jefe no venda el Búho Bizco.

La batalla de Lola, la camarera del Búho, por aparentar normalidad estaba perdida. Las dos últimas semanas no se hablaba de otra cosa en el Búho. En voz baja se susurraba que Thomas Garrafón tenia dos ofertas: el traspaso del local y el proyecto de un nuevo negocio. 

-Lola, ¿no nos vas a decir quién está tentando a Thomas? Tenemos derecho a planificar nuestras vidas y saber si hemos de buscar un nuevo abrevadero. Incluso los mafiosos somos más sensibles.
-No insistas, Goran. Soy una tumba. -respondió seria la camarera

Días antes, una voz anónima me había dado una información relacionada con el caso que necesitaba contrastar. Era el momento de poner en práctica el método `Bob Woodward´, ¿o era `Carl Bernstein´?

-Lola -le dije mirandola fijamente a los ojos- te voy a hacer una pregunta
-Jota, sabes que no puedo responder.
-De eso se trata. Si la respuesta a mi pregunta es afirmativa, no contestes; nadie podrá acusarte de desvelar el secreto. Te voy a hacer la pregunta y contaré hasta cinco: ¿Es verdad que la compañía de cerveza "El Lago Ness" quiere comprar el pub para incorporarlo a su red de franquicias "El Monstruo de la Birra"?

Uno...dos...
Silencio

Tres...cuatro
Silencio

...Cinco!!
-Oooohhhhhhh.....nooooo!!!! -gritaron todos al unísono como un solo cliente- ¡no nos gusta "El Lago Ness", eso ni es cerveza ni es nada! Lola, di que no es verdad
-Chicos, yo no puedo decir eso, no puedo decir nada.



Los lamentos subían de tono, la angustia se veía en la cara de los parroquianos, la desesperación con la que miraban a Lola encogía el estomago. Fue entonces cuando Margarita Ricchi, nerviosa y agitada, entró al Búho Bizco, me buscó con la mirada y vino a mi encuentro. Acercó sus labios a mi oído, y enredadas sus palabras en un cálido jadeo masculló:

-Lo tengo, jefe. He conseguido saber la oferta que le han hecho a Thomas.
-¿La podemos igualar?
-Ya sabes que estamos limpios; bueno, que tú estás limpio. Pero he visto las condiciones, y, sobretodo, he descubierto el nuevo negocio que le han propuesto. Si lo manejamos todo, puede ser que sí, Jota, puede ser que sí...

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jueves, 10 de noviembre de 2011

Los veo venir

¡Vaya patinazo!

 Me aventuré en una quiniela (post de abajo) apostando sobre la reacción de los periódicos el día después de "El Gran Debate" y solo acerté una portada que, por otra parte, era de libro. Mi gatillazo fue celebrado con entusiasmo y ruidosa alharaca en el Búho Bizco (¡que pague el intruso, que pague el intruso! gritaban los gorrones. Dos rondas me costó) Pero ojo, no me equivoqué en el bla, bla, bla de los candidatos. Eso lo clavé. Lástima que no tenga testigos.



Me he dado cuenta de que, en campaña electoral, voy un par de frases por delante de los políticos. Los veo venir. Que cómo lo hago; fácil, tengo dos teorías: o voy desarrollando mi sobrenatural intuición política o voy cumpliendo años. Esto último sí es constatable.

No sé qué me empujó a ver el debate porque, la verdad, mi VeinteEme lo tengo casi claro. Pero no me arrepiento...me parecieron tan tiernos... Rubalcaba, con merecida fama de maquiavélico, mostraba su parte simpática con su barba recortada y sus interpretaciones de la realidad (¿se puede decir `mentiras´?); más parecía un dulce yayo contándole historias a sus nietecitos que un señor preocupado por la prima de riesgo. Y Rajoy, un caballero de provincias, resultaba encantador con esa media sonrisa, con esa tensión mal disimulada y ese mirar perdido tan propio del lugareño recién llegado a la capital del reino de las Españas.

En fin, que influir no influyeron nada en un servidor, y menos ahora que sé que "el liberalismo no es pecado" (Rodriguez Braun dixit), exculpación que por cierto, le quita un pellizco de morbo a la cosa.

Una noticia que de seguro no les interesa en absoluto: probablemente el VeinteEme votaré a medias. Creo que voy a pasar de la urna del Senado. Aún no sé para qué sirve y no es cosa de derrochar papel y esfuerzo. Si alguien sabe algo del Senado y tiene a bien explicarlo estoy dispuesto a rectificar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Hoy, en el Búho Bizco, caña + tapa = 1,50 €

Prueba de valor: escribo éste post sin saber de qué color son las corbatas de los candidatos...¡uyyy qué nervios!



Bah, en el fondo me la repampinfla porque lo que es seguro es que van a llevar corbata. Yo no llevo, y no conozco a nadie, salvo al cazaletizias Jaime Peñafiel, que la use voluntariamente. Los que la tienen incorporada al uniforme de trabajo -la de Botín en rojo- no tienen otra opción, pero ganas, lo que se dice ganas...¡Hombre, me dirá alguien, es que forma parte del uniforme de trabajo de los políticos! Hombre, le contesto yo, ¡es que son los jefes, y si ellos no pueden quitarse la corbata, vaya mierda de jefes!

-Mira que vas a tener razón -es Lola, la camarera del Búho Bizco que está preparando el pub para el debate:

Hoy, en el BÚHO BIZCO, a las 21:00 horas, gran encuentro:
Rubalcaba-Rajoy
Caña + tapa = 1,50.-€
Al finalizar, comentarios en vivo de Margarita Ricchi, Goran  y el espía Jota.

De cosecha propia les digo: en un país de descorbatados no parece muy atinado que los candidatos a jefes luzcan una prenda que solo la usamos por imperativo protocolario o por intrépido esnobismo. Pero ellos sabrán.

A partir de aquí me podría explayar desarrollando la teoría  "del abismo que existe -perdón: `existente´, que es más largo- entre el ciudadano de a pie y el mundo de la política...bla, bla, bla". Pero ustedes ya lo saben.

Luego está lo del resultado: ¿quién ha ganado? Mi quiniela:
Para Público: el quinceeme
Para El País: Alfredo, sin más
Para La Razón: Mariano, sin menos.
Para ABC: la institución monárquica, factor de estabilidad
Para El Mundo: quien haya ensañado mi portada en el debate

Bueno, lo dejo aquí. De todas formas a las diez de la noche este post ya será viejo.



lunes, 31 de octubre de 2011

7.000.000.000

¡Tela de gente, siete mil millones! Tantos como esos somos.



Más tela de la fina es que los últimos mil millones en llegar son chavales de menos de doce años. ¿Impresiona? Pues agárrense a la tela: Los primeros mil millones se completaron a principios del S. XIX, hace solo doscientos años. Y doscientos eran los millones de gentes que había por el mundo cuando lo de Cristo. ¡De locos! Así lo digo para que impresione: en mil ochocientos años, de Cristo a la invasión de Napoleón, crecimos en ochocientos millones de habitantes, pero es que en solo doscientos años hemos dado un estirón de seis mil millones de personas. ¡Tela, tela, tela!

A los de letras estas cosas nos fascinan.

Pienso yo que si en casa solo somos tres y tropezamos constantemente delante de la nevera, ¿cómo será una cena de hermandad de todo el personal alrededor de una mesa? Un lío, ya les digo.

Pues parece que no tanto. Dicen los que saben de números que todos, los siete mil millones, cabemos en una provincia española, de las grandecitas, supongo. Solución habitacional en su versión más dura, claro: de pie y en parcelitas de un metro cuadrado. Para comer también hay, eso dicen; aunque los del cuerno de África, ya saben: Somalia, Kenia, Etiopia, en fin, esos sitios destemplados, tengan opiniones ligeramente divergentes. Pero no, en serio, que parece que si las cosas las hacemos medianamente bien hay para todos. Incluso para todos los españoles, con independencia de su región de origen.

Último agarrón a la tela marinera: cada segundo -ticcc,tacccc, un eso-  llegan tres bebés al mundo. Descontemos un fallecido y ¡bum!, a codazos tenemos que movernos.

Les cuento todo esto que ustedes ya saben por hacerme yo una idea de la cosa. Perdón por el abuso de confianza.


jueves, 20 de octubre de 2011

Un juego al sol

-¡Mira cómo juguetea el sol!
-¿Sol, qué sol? -Margarita emergió de entre las sábanas y miró por la ventana -está nublado, Goran




Goran, recién incorporado a la agencia de espías privados de J, estaba de pie frente a la ventana, de espaldas a la cama y con la mirada perdida

-Pues estaba, Ricchi, el sol estaba -se descubrió llamándola por su apellido cuando toda la noche fue simplemente Margarita-  Por eso te digo que juguetea, ha amanecido desplegando toda su fuerza y ahora se esconde detrás de las nubes. Es un sol juguetón, ya verás como vuelve.

Margarita observaba callada la figura del albano-kosovar, separó los labios para llamarlo, para decirle algo, pero calló. No quería romper la imagen que tanta paz le trasmitía.

-¿Cómo estás, Margarita?
-Después de una noche sudorosa y agitada, de sueños y miedos, ahora tranquila, relajada y esperando ver ese sol que me anuncias.

Goran giró sobre sus pies, miró a Margarita en medio de un silencio cálido, mimoso, tierno...

-Margarita, quería decirte que...
-Pssss...-Margarita acercó su mano a los labios de Goran pidiéndole silencio- Soy yo quien quiero darte las gracias por pasar la noche conmigo...
-Tú hubieras hecho lo mismo -se acercó hasta Ricchi y depositó un beso en su frente- Ahora me tengo que ir, J me ha llamado desde la puerta y quiero hablar con él para tranquilizarlo.

Se abrió la puerta de la habitación y entró el médico:
-Tengo el resultado de los análisis. Buenas noticias, el desvanecimiento que ha sufrido la Sra. Ricchi lo ha causado un corte de digestión. Algo le sentó mal, pero a lo largo del día recibirá el alta.

(Pero qué imagen tienen de la Ricchi)



miércoles, 19 de octubre de 2011

La Banca monta su QuinceEme

¡¡Ya se han indignado!!


¡¡A qué les sale bien!!


Los del QuinceEme puertasoleños empezaron bien. Caían simpáticos. Aún hoy compartimos algunos objetivos. Los buenos, los objetivos de cajón. Luego derivaron, y en la deriva están.

Los indignados VIP, no creo que monten jaimas en la Puerta del Sol; más fácil es que aparquen, sus chóferes, los audis a la puerta de la Moncloa.

Igual no, pero ¿a que parece que sí?

martes, 11 de octubre de 2011

Las dudas de Goran

El albanokosovar Goran Langeneke, mafioso de flaca vocación, se está planteando un giro en su vida.



El Búho Bizco, tres de la madrugada. Cuarto gintonic.

-Amigo Jota, creo que no sirvo para esto. Abro un puticlub y me enamoro de mis putas, comercio con la droga y hago donaciones a "Proyecto Hombre", monto una red de seguridad para extorsionar a otros locales de Marbella y yo contrato con Securitas, compro un hotel en Estepona para blanquear dinero y le presento a Hacienda una declaración complementaria...tengo dudas, Jota.
-¿Por qué dudas, hijo?
-¿Crees que me faltan motivos, maestro?
-A ver, Goran, lo tuyo no es para dudar, es para dimitir de mafioso. Y es lo que debes de hacer.
-¿Y qué hago, sabio amigo?
-Pues eso, coño, eso: Dimitir, dejarlo todo y hablar conmigo. Bueno, hablar ya estás hablando, ahora lo que toca es que te vayas a la Costa y lo vendas todo por lo que te den. Luego te vienes a trabajar conmigo.
-¿De espía privado?
-Quiero abrir mercado en los países de la antigua Unión Soviética y nadie como tú para sondear los posibles. ¡Eres mi hombre, Goran!

Lola, la joven camarera del Búho, se mantiene a una profesional distancia de los dos hombres. Tan profesional que parece que no, pero oye. Y habla:

-Jota, Goran no es Margarita. Igual quiere cobrar.
-¿Acaso le ves cara de mafioso, Lola? Para Goran el dinero no es lo más importante,sobretodo ahora que va a vender sus negocios en la Costa y va  sacar un buen pellizco, ¿no es cierto, amigo?
-Ya te lo he dicho, Jota: No sirvo para extorsionar.

Joder, me siento mal. Le he hecho creer a Goran que exigir pago por trabajo es extorsión...pero qué diablos, es la filosofía de la empresa: Contratar empleados ricos que no necesiten cobrar...¡lo que aprendo con la Ricchi!

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Veinte minutos

Tic-ta, tic-tac...cinco minutos
Tic-tac, tic-tac...diez minutos

Y silencio

Tic-tac, tic-tac...quince minutos
Tic-tac, tic-tac...veinte minutos

Y silencio.

Un silencio que pide a gritos una interrupción

-La soledad es mala.
-¡Claro que no!, la madre Soledad es un amor
-¿La madre Soledad?
-Sí, Jota. Era mi tutora en el colegio de señoritas de Buenos Aires.
-No hablaba de eso, Margarita.
-Es por romper el hielo.
-Lo que quiero decir, Margarita, es que no es bueno...
-Lo sé, Jota, lo sé ...no es bueno que el hombre esté solo.
-Por eso, Margarita, por eso yo...
-Soy mujer, Jota. Y a esta mujer le basta un cigarro y veinte minutos de silencio después de veinte minutos de gemidos.
-¿Y ya está?
-Y una copa. Bajemos al Búho, te invito. El próximo "veinte minutos" invitas tú.




Se lo pregunté una madrugada: Margarita, ¿qué placer le encuentras a los segundos veinte minutos?
-Tendrías que haber nacido mujer para saberlo...ellas nunca lo preguntan

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Nota: el post que precede a éste...¡echarle un ojo!

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Nota solidaria

Cris, de ¡Qué cocina!, y El Chirri versión gofre y cofre, se han hecho eco del llamamiento de un amigo, Sheol13, autor del blog "Solo me molesta a mi...y otros cuentos". Es el susurro de un amigo y buena gente por los cuatro costados: Busca trabajo. Angustia que por frecuente no es menos dolorosa. 





Esta imagen, esta paloma de la esperanza...¡que no deje de volar ni un segundo!



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martes, 20 de septiembre de 2011

Una ronda de Ducados

Hasta que yo maduré, en mi casa nunca ha habido afición a los bares, pubs y cafeterías. Por eso, por lo excepcional, recuerdo una escena con mi padre en un bar.

No tendría más de seis años cuando mi padre me llevo con él a un bar del pueblo. Siempre había curioseado aquel bar desde la calle, desde la acera de enfrente y mirando disimuladamente. Ese día entré al bar con mi padre. Yo lo imaginaba más grande y lleno de gente desconocida, incluso rara. Pero no, allí estaba mi padre con algunos amigos que yo conocía de haberlos visto con él y hasta el padre de un amigo mio del cole. Recuerdo la barra: larga y alta, muy alta, tan alta como la luna. Incluso más. Detrás de la barra y sirviendo quintos de Mahou, había un señor del que, años después, supe que tenía piernas y familia como todo el mundo. De niño pensaba que los señores que hay detrás de las barras vienen de serie con el mobiliario del bar, y que solo eran la parte que yo veia: cabeza y hombros, y que por supuesto nunca salían a la calle. Pasados los años también me enteré de que los bares que en lugar de señores detrás de la barra tienen señoritas delante de la barra, son otra cosa. Mi padre nunca me llevó.

Los amigo de mi padre, cinco con él, estaban de pie junto a la barra, bebían cerveza y hablaban en corro. Yo los observaba desde una esquina del circulo que formaban los cinco hombres. Con los años aprendí que cuando dejas de ser niño los círculos pierden las esquinas donde nos resguardamos. Aquel día, el corro de amigos hablaban de que el Cordobés, un torero de la época, llegaba a ganar un millón de pesetas por corrida. No puede ser, hombre; si un piso no vale eso, le rebatían al aficionado. Y hablaban de un señor que se llamaba Gento y de otro llamado Franco, pero de este, más bajito. Con todo, lo que más me ha marcado es un rito que de tanto en tanto practicaban los cinco hombres: En un momento dado, uno de ellos sacaba del bolsillo un paquete de Ducados, lo volteaba y golpeaba la parte de la abertura contra el dedo indice de su otra mano. Como por arte de magia brotaban tres cigarrillos escalonados, los arreglaba y paseaba el paquete de tabaco delante de sus amigos ofreciendo cigarros como el que ofrece canapés en una bandeja de plata. Algunos sacaban cerillas de cera que rascaban contra la lija de la caja, otro apretó un mechero Ronsón -me lo ha traído mi primo de Canarias, allí si que hay cosas, apuntó- y se pasaban la lumbre unos a otros. Luego, fumando, seguían con la tertulia.

-Todo eso está muy bien, Jota, pero ya sabes que en el Búho Bizco no se puede fumar. Tómate el gintonic en la terraza, allí no hay problema.
-Está bien, Lola, te perderás mi compañía. -cogí el vaso y me asomé a la terraza pensando que incluso en los lugares permitidos has de ser discreto cuando fumas. De manera, concluí, que se ha perdido el arte de fumar.
-Hola, jefe -busqué la fuente del saludo, y allí estaba, fumando


¡Por dios, quién ha dicho que no hay arte!...-Hello, Miss. Ricchi 



martes, 13 de septiembre de 2011

El alma del Búho...

La fecha: 13 y martes.

Tiene guasa, y mala prensa. En cambio a mi me gusta, aunque no siempre consiga un martes y trece en junio, julio o, como mucho, en agosto. Martes y trece en verano. Verano. Se nos va. Solo queda una estela agónica y melancólica del verano.

Estos pensamiento me suelen torturar en lugares que no conozco, sitios donde llego sin GPS ni guía Campsa. Hoy es uno de esos días y uno de esos parajes. La fachada de madera, la puerta entreabierta y un lejano burbujeo que pronto identifico como tónica fundiéndose con Gin me han empujado al interior de un local  desconocido y perturbador. Consigo leer parte del nombre: El Búho...

Al entrar se pone en marcha una vieja gramola. Clic-clic! Sin nadie junto a ella.

 

Una canción triste en verano. Es martes y trece, pienso. A mi siempre me ha gustado, no entiendo esta melancolía. Quizá -reflexiono- es porque falta el humo, la gata negra, la mirada paralizante o porque me falta una copa. Le pido un Jack´s Daniels a un tipo que hay detrás de la barra. En vaso pequeño, en uno de esos que se usa para el café cortado; y sin hielo, por favor. El vaso está frío, me está gustando el sitio. Al alejarme oigo al tipo de la barra que le pregunta a un compadre si me conoce; no veo por qué he de conocerle, Thomas; porque eres espía, Jota; anda, déjalo y sírveme un gintonic. El local tiene cuerpo; sí, me gusta. Me acerco el vaso a los labios, agoto el wisky de un trago y...el alma, la veo a través del vaso vacío que aún mantengo a la altura de mis ojos. Bajo el vaso, la miro, me mira.

-¿Nos conocemos, caballero?
-Hemos coincidido en mis sueños, no sé si lo recuerda.
-Hagamos memoria. Soy Ricchi, Margarita Ricchi.


Sí, definitivamente me gustan los martes y trece.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Mentiras y otras falsedades

La noticia no publicada de mi secuestro es tan falsa como el inexistente rumor sobre mi abducción. Y me jode, es prueba inequívoca del poco polvo que levanto. Por las mañanas, al mirarme al espejo me asomo a una cama vacía y pregunto quién es el tipo que está en el baño. Un silencio triste y monótono me responde que el psiquiatra ya no visita a domicilio. Eso me tranquiliza y me anima a meterme en al ducha antes de vestirme. En una ocasión invertí el orden y el portero que nunca hemos tenido me ofreció un Alka Selter. Lo tomé y sentí una agradable humedad debajo de mi piel. Lo lamento, dijo muy cortés la viuda del portero.

Es uno de septiembre, y eso siempre me afecta. Para mal. ¡Coño, si hasta huelo el mazapán navideño!  Este año, sin embargo, me he marcado un excitante objetivo: Que me secuestre -larga temporada, nada de express, porfa-  un comando de concejales de fiestas, o que  una multitud de alienígenas macizas me teletrasporten  a la Costa del Sol hasta que comience la temporada de ferias y saraos. Luego ya sigo por mi propio pie.



-Mucho sol, Jota. Anda, te pongo un gintonic mientras esperas a la Ricchi.
-Gracias, Lola. ¿Y la gramola?

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lunes, 8 de agosto de 2011

Un pirata en agosto

Me lo sugiere José Antonio del Pozo, uno de los teclados más brillantes a este lado de la realidad: "lo de agosto, cuenta lo tu agosto en blanco y negro, pirata solitario incluido". Al maestro se le obedece, aunque se le mienta. Yo le mentí, o casi; le di a entender que mi agosto en blanco y negro era en agosto. Y no.

En mi pueblo, los agostos nos llegaban en julio, el dieciocho de. Y en un par de semanas nos ventilábamos el verano. O se lo ventilaban, porque les hablo de los años sesenta y yo, entonces, no pintaba nada, solo asentía. Así sigo.

El 18 de julio (así en número como que impacta más) llegaba la paga doble y las vacaciones de dos semanas. Aquellos julioagostos de los sesenta me pillaron muy chico y muy solo, no había llegado una hermana que años más tarde vino a destrozar mi principado de hijo único. Tan niño era que entendía el verano como un periodo de la vida en la que uno se puede acostar tarde, beber cocacola y levantarse aún más tarde. Con esta anarquía horaria ya entenderán que de dormir la siesta, nada. Yo lo que quería era calle con los amigos, una calle desierta donde el asfalto se elevaba del suelo aspirado por el sol. Lo quería pero no lo conseguía, al menos hasta las cinco,  las cinco en punto de la tarde que era la hora lorquiana en la a que me levantaban el arresto preventivo. Es por la calor, cariño, argumentaba mi madre. Puede ser. Seguro que lo era.

Las horas de aislamiento, mientras mis padres echaban la siesta, yo las pasaba en un local que unía mi casa con la casa-tienda de ultramarinos de mis abuelos. El local era el almacén de la tienda que, y no sé por qué, le llamábamos "la bodega". Era un local amplio, espacioso, de techos muy altos con vigas de madera. Tenía un lavadero de piedra y estaba repleto de sacos de comestibles: patatas, garbanzos, azúcar...entonces se vendía a granel. Recuerdo, como en un sueño, botellas de Oranje Crush y de Mirinda, de sifones y de La Casera, y garrafones con vino "de la casa". Otras vasijas, ahora vacías, sirvieron años atrás para trasportar de estraperlo, aceite, harina y otras necesidades racionadas por una guerra tan cruel como estúpida.



La Bodega no era vieja, era antigua, como el barco pirata que imaginaba en esas horas en las que sólo yo era capaz de guardar el castillo mientras todos los mayores, ¡irresponsables ellos!, yacían despreocupádamente sesteando el calor julioagosteño. En la bodega, y subido al barco pirata, me anudaba al cuello el delantal de mi abuelo como si fuese una capa; y dos caballos de cartón que tuve hasta que dejé de ser hijo único, Pocholo y Lucero, los alisté como piratas de compañía. Años más tarde supe que los piratas no usaban capa ni llevaban caballos en el barco, lo que me hizo sospechar que los piratas no eran tan buena gente. El argumento de mis historias de piratas eran de tal simplicidad que, de haber introducido algo de sexo -¡Rita Hayworth, Guau, qué gran pirata!- hoy me los hubiera comprado Tele-5 : los piratas de mi barco, o sea yo, eramos lo buenos; los otros, los malos. Ganábamos los buenos.

-Niño, son las cinco. Las cinco en todos los relojes, las cinco en sombra de la tarde. Puedes salir.

Salía. Y un bofetón de sol julioagosteño me devolvía a la realidad.

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miércoles, 3 de agosto de 2011

¡clik-clik!

Después de leer el sms, Margarita Rcchi aspiró con fuerza el aire  libre de humos del Búho Bizco y dibujó una sonrisa ausente, aislada, silenciosa...En la vieja gramola del Búho sonaba bajito una de esas canciones que, según para quién y cuándo, son canciones canallas.



Quien te va a querer así como yo, quien te va a querer, 
Quien te va a querer así como yo, quien te va a querer, 
Quien te va a querer así como yo, quien te va a querer... cuando todo acabe




-¿Buenas noticias, Margarita?
-Jefe...¿quién ha puesto esa canción?
-Ya conoces la gramola del Búho Bizco, de vez en cuando se pone sola, elige una canción y la deja sonar. Siempre hay alguien que pregunta quién ha seleccionado esa canción. Ha sido la gramola, siempre es ella, y siempre sabe qué canción elegir. ¿Va todo bien?

Margarita, olvidando la prohibición, se encendió un Lucky Strike mentolado, aspiró intensamente el humo del cigarrillo y se puso a juguetear con el borde de la copa, primero con los dedos, luego paseando sus labios hasta humedecerlos con el Martini Hemingway.

-Sí, J, todo bien. Es solo que no sabía si se acordaría. Y sí, lo ha recordado...-el silencio que siguió era denso, inquietante, y tan personal que no sabía si era prudente preguntar. Lo hice, pregunté:
-¿De qué, Margarita, acordarse de qué. Y quién?

Buscó en su móvil el sms y me lo enseñó.

Nunca olvidaré la última vez. Galicia estaba a la vera vera del Mediterráneo. Hace tanto...
FELIZ CUMPLEAÑOS.

La gramola, clik-clik, buscó una nueva canción

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.



-Jefe, por mucho que se quiera no querer lo que se quiere, se acaba sabiendo que se quiere, aunque no quieras.
-¿Quieres contarme algo, Margarita?
-Lola, sirve champan. Es mi cumpleaños.

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jueves, 28 de julio de 2011

¡¡BID-BID!!, ¡¡BID-BID!!

¡¡Bid-bid!!, ¡¡bid-bid!!


Todos, como un solo ojo,  clavaron la mirada en el teléfono que descansaba sobre la barra de Búho Bizco; sin solución de continuidad y todos a una, inspeccionaron durante unas décimas de segundos la reacción de la dueña del móvil para seguidamente continuar con sus quehaceres con un mal disimulado desinterés por el mensaje que acababa de entrar en el teléfono de Margarita Ricchi.

Margarita, mi secretaria sin sueldo ni edad confirmada, miró su móvil y dudó durante unos instantes entre abrir el mensaje o pedir un Martini Hermingway. Lola, la eficiente camarera del Búho, la miró mientras señalaba la copa que sujetaba con la mano, "léelo mientras te sirvo un martini", le susurró. Margarita cerró los ojos con todas sus fuerzas, aspiró hondo y mantuvo la respiración. Segundos después, sin soltar el aire, abrió nuevamente los ojos en busca de su móvil, lo arrastró hacia ella y presionó el icono del sms. Lo leyó y, suavemente, liberó todo el aire que tenía almacenado en sus pulmones mientras dejaba caer los párpados en busca de una oscuridad que le permitiera ver con claridad unos lejanos recuerdos que llegaban con el mensaje.

Yo observaba la escena desde la entrada del Búho Bizco, apoyado en el marco de la puerta y apurando un cigarro semiclandestino. Les puedo asegurar por lo más sagrado que jamás había visto a tanta gente mirar con disimulo por el rabillo del ojo. Observaban a Margarita  Ricchi y no sabían por qué.

(Lo que sigue no sé si es de su interés. En cualquier caso lo dejamos para el día de autos)

miércoles, 13 de julio de 2011

El sol se detuvo hace catorce años.

En una semana el sol ha retrasado cinco minutos su salida. De las siete o´clok a las 7:05 AM. Una vez comprobado que el invierno nos acecha, me ha invadido un cabreo de no te menees. Hasta que, por la radio, he oído que hoy se cumplen catorce años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. ¡Hijoputas! 


He olvidado la vaguería solar y he oído crujir mis entrañas. ¡Vaya país el nuestro! tan distinto, tan grande, tan hermoso, tan plural, tan antiguo, tan sacrificado, tan divertido, tan cargado de historia...y tan mal habitado. Cuando un asesino sin alma baleó la nuca de M.A. Blanco, este país reaccionó como lo hacen las naciones grandes: con indignación, rabia, unidad y propósito de enmienda. Nos creímos, yo lo creí, que más de cuarenta millones de gargantas íbamos a rodear y acallar  a unos miles de desalmados que nos matan porque pensamos distinto, o simplemente porque pensamos. Ahora, catorce años después, sus amigos, los amigos de los pistoleros, gobiernan ayuntamientos, manejan nuestros impuestos e imponen su doctrina. 

No, no es España la que está mal habitada, son algunos despachos y algunas instituciones. 

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jueves, 7 de julio de 2011

San Fermín y el mojito

Siete de Julio, San Fermín.


Se acabó lo que se daba. Han terminado las fiestas de primavera, las ferias que despiden la penumbra y dan la bienvenida al sol y a la luz, a la sangre alterada y al dulce periodo previo -uyy los previos...- de las vacaciones. Horas extra de vida.

Se acabó. San Juan cerró el periodo primaveral y San Fermín inaugura las fiestas de verano. El verano propiamente, los 40º a la sombra, es cosa de la Virgen de Carmen que se da la mano con la Virgen de la Asunción. De julio a agosto. Después, hojas caídas. 

Así está la cosa; de manera que servidor, antes de que nuestros poetas vivos se emocionen con el sonido -crass crass-  de sus pisadas sobre las hojas otoñales en las lánguidas alamedas municipales, va a aprender a preparar mojitos. Es un reto, y en esta vida hay que marcarse algún que otro  objetivo trivial. Gracias a eso me he convertido en un virtuoso del gintonic.



Ya les contaré. Feliz  y caluroso Verano.

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miércoles, 6 de julio de 2011

Gorán, 6ª Epístola

En la que Goran nos adelanta lo que le sucedió en días posteriores con una amiga de su nueva amiga.

Querido J.
Como te conté, a la salida de la boat se produjo un momento de alta tensión y no fácilmente controlable como consecuencia de una muy comprometida pregunta de Mercè de Triana; por fortuna mis años de aguerrido mercader me enseñaron a sortear las trampas y las maliciosas inquisiciones, por lo que sin mayores problema salí airoso gracias a una respuesta ingeniosa y poco comprometida: -"¿Paseamos?".
Y nos dispusimos a pasear. 


Antes de comenzar a caminar se despidió de la trianera y de mi mismo una amiga, intima según ellas dijeron, de mi acompañante. Rocío, que así se hacia llamar, estuvo revoloteando toda la noche por la mesa que ocupábamos yo y mi nueva amiga. No había hecho yo referencia a la muchacha, amigo J, porque dudaba en incluirla en el relato debido a unos hechos que sucedieron días después y que podían poner en entredicho mi merecida fama de caballero, pero he recordado de pronto una frase que descarga de todo peso a mi conciencia. Para que no existan dudas ni malvadas interpretaciones, cito de manera textual la respuesta de la tal Rocío a una observación con la que yo pretendía objetar -bien es cierto que sin demasiado entusiasmo-  una propuesta suya dirigida a tomar infusiones al amanecer en una casa en al que moraba sola y sin compromiso -a decir verdad sí había un compromiso, pero a tan larga distancia que se antojaba imposible su llegada esa misma amanecida-, y después de una noche en la que, la llamada Rocío y yo, bebimos juntos en al misma boat donde conocí a la trianera: "No tengas que preocuparte por eso, Goran, la trianera también me ha levantado novios a mi". Ante tan frío, lógico y femenino razonamiento no pude negarme a tomar infusiones. Confieso, amigo mio, que me ayudaron dos coyunturas imposibles de ignorar; a saber: la figura más voluptuosa, lasciva y ardiente que puedas imaginar en siglos me estaba convidando a té, manzanilla o café en su coqueta casa de mujer sola y emancipada; su rostro no era muy agraciado, bien es cierto, pero más cierto es que no era mujer con la que pasar las horas muertas mirándose a los ojos. La otra circunstancia que valoré para dar el sí a la niña era quizás de más baja calaña, pero que provocaba en mi una insana y agradable satisfacción. Me explico: tenia la oportunidad de compartir empitonamientos a un lado y a otro; por una parte ayudaba a la excitante Rocío a vengar las cornamentas que su amiga le había propiciado, y por otro lado desquitaba los cuernos con los que sin duda me habían adornado la testa mujeres en las que confié. Ya ves, amigo J, que acudí a tomar infusiones con la conciencia tranquila y los deseos alterados. Y aquí dejo la narración que, después de todo, corresponde a días posteriores. No digo que no te cuente en alguna otra carta cómo se desarrolló la noche y te detalle el sabor de las celestiales infusiones. Desde aquello tomé gran afición al poleo y al té verde.




En una próxima epístola, Goran nos contará cómo una noche que él preveía melosa y pícara se trasformó en una noche de convivencia con putas y regidores mangantes.

jueves, 23 de junio de 2011

La Noche



Es la noche, no hay otra. El día se ignora, estorba; lo que cuenta es la noche. Y sus deseos. Yo con los míos, con mis deseos inconfesables; y cada cual con los suyos.

Noche de fuego y agua, de afanes, de recuerdos, de cohetes, de verdades ocultas y de fantasías. 

Solo tengo un deseo que pueda revelar: que cada noche sea una noche de San Juan. Esa noche breve, esa noche intensa...¡¡magia, magia!!. Saltad sobre le fuego, mojaros los pies en el mar y lanzad un guiño al destino...se cunplirá


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sábado, 18 de junio de 2011

Sagrados e iluminados

SAGRADOS
He leído que Mohamed VI ha abdicado de su divina condición. Ha decidido dejar de ser sagrado. ¡Cosas!



Hay que ser muy Dios para decidir dejar de ser divino. Y eso no puede ser, es una vulgar paradoja. Si un cura, la tropa, la infantería  de Dios, no puede dejar de serlo aunque se arrepienta, si es indeleble de por vida y aun después, ¿cómo la deidad suprema, Mohamet, va a renunciar a su sacra condición? Imposible. El contrato de divino no solo es indefinido sino perpetuo, hasta eterno. Entiendo que Mohamed, viendo cómo las pintan en el magreb y aledaños, quiera ponerse al día y limitarse a un contratito temporal e incluso a tiempo parcial. Pero no puede ser. Porque se es o no se es, y cuando se nace siendo no se puede dejar de ser. Eres sagrado, Mohamed, es lo que hay.

Margarita Ricchi, que está a la que salta, deja caer una pregunta como si fuese mismamente Carlos Sobera: ¿Y si el Mohamed no ha sido nunca sagrado?
Así empiezan los líos.


ILUMINADOS
Recuerdo que en los más oscuros días en los que algunos iluminados nos pedían al resto de los españoles que no compráramos productos catalanes, servidor decidió, con la soltura de un sacrosanto Mohamed, pedir Vichi Catalan con unos taquitos de fuet hasta en la calle Betis. El cava se me resiste. Remitió la calenturas de los iluminados y volvió la normalidad. Hasta hoy.

Hoy, otro iluminado, un tipo bien alimentado -presumo- con fabada asturiana, paella valenciana, cocido madrileño, jamón de Huelva, gazpacho andaluz o lacón con grelos gallego, le ha dicho a los catalanes que no consuman vino de la Rioja ni otros productos de fuera. "Patriotismo alimentario" le llaman a esta majadería. El iluminado que pretende diseñar el menú del personal como si de un sagrado Mohamed se tratara, oficia de conseller, de consejero. Pues se meta usted los consejos en su despensa y deje que cada cual organice la suya como mejor le venga. Por favor.



Divinidades e iluminados...¡mira que cuesta dar un pasito p´lante en asuntos de conciencia y de libertad!

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miércoles, 15 de junio de 2011

15-J, la Revolución

-¡Un café mañanero, Lola!
-Contento te veo, J. ¿Y me podrías explicar la diferencia entre un café matutino y un café vespertino?
-El café es como el periódico: macerados por la noche y expuestos al fresco de la mañana. Ya no hay periódicos vespertinos, ya no tiene sentido comprar un periódico que no puedes comentar con el café mañanero, con los compis del curro.¿En casa, comentarlo en casa?, eso lo hace la gente con Matias Prats.
-Entonces un café solo, ¿no?
-Mánchalo con unas gotitas de leche fría, hermosa damisela
-Repito, J: te veo contento.
-Es 15-J, Lola. El día de la revolución.
-Eso fue el 15M
-Eso es otra cosa.

Margarita Ricchi tiene una caída de ojos para cada ocasión. Por las mañanas, cuando llega al Búho Bizco, clava durante unas milésimas de segundos su mirada suave y serena en los ojos de Lola para entornarlos después mientras inclina levemente la cabeza. Lola sabe que está pidiendo lo de siempre: infusión fría con dos bolsitas de té verde y una de menta-poleo, en taza grande.

-¿Me explicas eso, J? Y Buenos días, perdonen que no había saludado
-Hola, Margarita. ¿Qué quieres que te explique, lo del 15-J?. No sé si habías nacido. Fue un quince de junio de mil novecientos setenta y siete. La gente se echó a la calle y propició el mayor cambio que ha visto esta nación en los tiempos. España entera se levantó ese 15-J para cambiar el país de arriba a abajo. Se formaron colas de gente para dar su opinión, millones de españoles le retorcieron la muñeca a la historia para convivir en paz y libertad. Fue una fiesta.
-Algo he leído, J. Y lo que no he visto. No he visto plazas con el nombre de 15-J, no he visto niños que se llaman Quincejota. Ni siquiera hay un vino con la etiqueta 15-J. ¿Eso es lo que se llama una revolución silenciosa?
-Eso, Margarita, es lo que se llama pueblo de memoria flaca y país ingrato. Si no mimamos las revoluciones que nos salen bien, otras vendrán y ocuparán su lugar.

Margarita observaba en silencio la taza de té mientras reflexionaba. El silencio se agrandó con el final de la música tranquila de Diana Krall...

-Lola -Margarita miro con dulzura a la camarera- cámbiame le té por un Martini Hemingway y pon un chupito de Jack Daniel´s para J. Y tú sirvete ese brebaje que tomas...cubata creo que lo llamáis. Tenemos algo que celebrar.

-¡Un momento! -era el exinspector Gracia, su grito desde la puerta nos obligo a volver la cabeza y ver su silueta recortada por la luz de la mañana- ¡Denme una copa!. Quiero brindar, después de todo formo parte de la historia .


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lunes, 13 de junio de 2011

Cena para tres indignados con unas gotitas de nostalgia

Llama un amigo: Hay cena, es urgente. Celebro algo.
Pregunto: ¿Invitas? Me contesta que no. A escote.
¡Pues vaya!



Somos tres. Arrastramos una ordenada amistad desde la Universidad. Nos reunimos de vez en cuando para comer o cenar. A escote. En nuestra época universitaria aún se celebraban asambleas multitudinarias para decidir si apoyábamos la huelga de celadores o nos solidarizábamos con el paro de los conductores de autobús. En el Parlamento aprobaban la Constitución. Palpábamos la historia.

Acertamos con la cena, nos beneficiamos dos botellas de Ribera del Duero y ya con los chupitos nos entró la depre. ¿Habéis oído lo del paro? casi cinco millones; estos nos hunden -es A, un cristiano que pidió, en su última enfermedad, comunión diaria mientras estuviera hospitalizado-. Ya empezamos -habla B, un rojo con carnet que cantaba la Intencional en los congresos- , ¿cómo que "estos nos hunden?", lo que sucede es que esto no hay quien lo arregle. Decidí intervenir: ¿sabéis qué es lo peor? el desánimo, y chicos, el abatimiento está justificado; ya veis: paro, corrupción y falta de liderazgo. ¡Esto es laostia, qué coño ha pasado!.

El rojo salió a fumar, el de misa diaria se metió en el baño y yo me quede en la mesa estrechamente vigilado por el camarero. ¡Ahora es cuando yo echo a correr!, bromeé. El camarero tensó sus músculos y me miró frunciendo el ceño. ¡Joder, vaya mierda de país!, se ha perdido hasta el humor -grité en silencio-. Cuando se incorporan mis amigos les cuento la escenita.

Para no echar más leña al fuego, desvié la conversación:
-Nos íbamos a comer el mundo, ¿os acordáis?, ahora es el mundo el que nos come a todos; algo se nos pasó por alto. -B, el rojo, tomó el relevo
-No contábamos con la cantidad de joputas que hay; el político que no está imputado por alguna trastada es que no lo han investigado. Están todos pringados.
-Es la falta de valores -tercia el otro-
-Sí, -añado con afán conciliador- es la cantidad de joputas sin valores que andan sueltos.

-Bueno, chicos, ha sido un placer -remato-. La próxima cena la organizo yo; conozco un lugar clandestino donde nos dejan fumar.
-A ver si nos meten en la cárcel por fumar...
-Esa es la idea. Así, cuando vayan entrando los joputas sin valores, les vamos dando capones.
-¡Sea!

Es entonces cuando comenzó la sesión de gintonics, la verdadera reunión. Esa es otra historia.

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jueves, 9 de junio de 2011

40 de mayo



Desoyendo a los maestros he comenzado este post por el título. Es que me lo han puesto a huevo, y ustedes perdonen. 

El mayo administrativo lo he pasado en blanco. Ni una entradita de vivienda VPO. Nada. Para remediarlo me permito una pequeña trampa sin efectos colaterales: la prorroga de mayo hasta el día 40,  hoy. Ya saben, el día en el que, siguiendo el consejo de nuestros mayores, nos despojamos del sayo y lo cambiamos por un Lacoste de Carrefour. 

Dicho queda lo anterior a modo de saludo y reencuentro. Ahora voy a repasar algunos blogs de amigos que tengo desatendidos y localizar a Goran, a Margarita Ricchi, a Jota y a tomar un algo en el Búho Bizco.

Que tengan un buen día. Un saludo.

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jueves, 28 de abril de 2011

Goran, 5º Epístola

Donde Goran nos narra cómo se las ingenia para allanar el camino y acercarse hasta la bella muchacha.

Querido J.
Me he quedado sorprendido al comprobar la agotadora extensión de mis misivas. Me siento abochornado y te piso disculpas. Confía en mi compromiso, paciente amigo, para enmendar ésta querencia de no poner fin a mis epístolas.


Dicho lo anterior, amigo J, no quiero dejar de satisfacer tu curiosidad y contarte brévemente, que no rápidamente, lo que continuó desde el punto en que lo dejamos en mi anterior correspondencia.

Después de que mi amigo de parranda, poniendo en grave riesgo su integridad física, me hiciera llegar la copa para el vino francés con instrucciones inapelables -¡invítala!, me dijo-, me quedé como la fisgona mujer de Lot a las puertas de Sodoma: como una estatua, y no de sal, que es fácil de diluir en agua, sino de grafeno, que a decir de Wikipedia es el material más duro de los conocidos en la naturaleza hasta la fecha de hoy. De aquel estado comatoso me despertó la voz más dulce, penetrante, envolvente, sedosa e insinuante que imaginar pudiera:
-¿Me vas a invitar a una copa de champán? --Así de sofisticado es el nombre del vino francés. Recordando que los nacidos en mi barrio somos celebres en todo el pueblo por nuestro reconocido temple ante la adversidad, me vine arriba, y sin derramar una sola gota del espumoso le colmé la copa en dos tandas: primero un poquito, y cuando la espuma hubo bajado llené el resto del recipiente. Esto lo aprendí en un documental de la 2 que llevaba por titulo "refínese usted antes de sentarse a la mesa", programa al que era adicto en los tiempos en que regentaba mis locales de ocio y copas en Marbella. Y comenzó una conversación de la que te resumo lo menos absurdo. Tomé la iniciativa, como es natural:
-¿Estudias o trabajas?. --Desde luego iba por buen camino, ya que la dejé con la boca abierta. Cuando pasados unos segundos interminables se repuso de mi ingeniosa pregunta, alabó la madurez de mi caracter.
-¿De la vieja escuela, eh?


Una vez nos conocimos lo suficiente me confesó que sus continuos viajes al urinario no los ocasionaban imperativos fisiológicos, sino que eran para dejarse ver; para que la viera, como si fuese posible no fijarse en aquella mujer. Con la confianza que íbamos tomando de la mano del espumoso, pasó a descubrirme varios pasajes de su agitada vida. Sin duda éstos son los más interesantes: aquella misma noche, me confesó, estuvo en el local del piano cruzando su mirada con la mía; y no solo eso: también estuvo en la taberna donde repuse fuerza con una tapa de papas aliñas y otra de atún encebollado. Allí me vio y supo, por mi conversación a través del comunicador portátil, que me dirigía a la boat. Quiero decir con todo esto, querido amigo, y lo digo henchido de orgullo, que la muchacha llevaba horas detrás de mi persona. Engrandecida mi estima, decidí no reparar en gastos y me dispuse a pedir otra botella del carísimo vino francés. Por suerte para mi magro peculio, la muchacha prefirió una bebida en la que se combinaba refresco y alcohol, más asequible a mi presupuesto, si es que en aquel local había algo asequible.

Tan emocionante estaba resultando el encuentro que olvidamos, ella y yo, algo tan esencial como conocer nuestros respectivos nombres. La engorrosa omisión se disipó gracias a mi iniciativa. Como puedes observar amigo mio, no he soltado las riendas de la situación ni un solo segundo.

-¿Cual es tu nombre? --pregunté
-Mercè, --contestó sin rubor, que hasta ese extremo llegaba nuestra confianza
-Curioso nombre para una sevillana, más bien parece el de una barcelonesa. --Con esta observación, tal vez un poco fuera de lugar, pretendía lucir mis conocimientos sociológicos de todos los rincones del país que ha tenido a bien acogerme, con el escondido objetivo, lo confieso, de impresionar a la muchacha. 
-Es por mi abuela. En una maniobra de emigración inversa llegó a Sevilla desde Sant Feliu de Llobregat, y claro, vino con su nombre. Yo estoy bautizada en la Iglesia de Santa Ana, en Triana.
-Pata negra --esta expresión la consideré muy apropiada.


Con esta y otras cuestiones íbamos pasando la noche mientras bebíamos el revuelto de refresco y licor que había pedido Mercè de Triana, que a tenor de la veces que vació su vaso le debió de parecer pura ambrosía. Cuanta más ambrosía bebíamos más necesidad teníamos de acercarnos el uno al otro para hablar y escuchar. Tanto que acabamos, por momentos, piel con piel, lo que provocaba un estremecimiento en mi masculinidad como hacia tiempo que no sentía. Caballero como soy calmaba mi enardecimiento ingiriendo más ambrosía. Operación que no solucionó nada y que más bien, pienso ahora, exponía con mayor claridad el acaloramiento que me aturdía. Luchando como estaba para apagar mis instintos no percibí que la bella sevillana debería de estar pasando por un trance similar, conclusión a la que llegué cuando me formuló una pregunta que consideré delatadora a la vez que concluyente:

-¿Tú dónde pernoctas?

Comprenderás, amigo mio, que después de interpelarme tan directamente, la conversación tomó un rumbo radicalmente distinto y del que no debo desvelarte mayores detalles. Creo yo.

Y como me he vuelto a exceder en el número de lineas que me impuse al iniciar esta carta, dejo suspendida aquí la la narración de los acontecimientos hasta mejor ocasión.

Recibe un acalorado abrazo de tu amigo Goran.

En la próxima carta, Goran , como si de un paréntesis se tratara, nos detalla otra aventura sucedida días posteriores y que le ha venido al pelo adelantar
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