jueves, 10 de febrero de 2011

La Luna, un premio

Sheol, lugar donde se guardan indiscriminadamente las almas buenas y malas, es el nombre que ha adoptado un generoso bloguero que ha tenido a bien mencionarme en el reparto de unos premios. Premios Luna. Acudo presuroso a ver el premio y conocer las bases para su aceptación...¡ay que hay trampa! Y no de Sheol, narrador de cuentos con el alma blanca, sino de la vida misma. He de "compartir siete cosas sobre mi" Me han pillado. ¡Quién conoce siete cosas sobre uno mismo! 


Reflexiono, paseo mi neurona de acá para allá. Nada. Repaso fotografías nuevas y antiguas, releo entradas de mi blog, analizo los "favoritos" de mi ordenador por si me da una pista, abro el Spotify para ver qué música tengo seleccionada. Nada, no consigo sacar una conclusión. Mejor preguntar a alguien que me conoce: 

-Mamá, si le tuvieras que explicar a una vecina cómo soy, ¿qué le dirías?
-Ay mi vida, qué cosas tienes Pues lo que suelo decir a todo el mundo: que mi niño es muy buena gente.

Nada, opinión interesada. No me sirve. Y prefiero no ahondar en la opinión materna, porque como es bien sabido, cuando se dice de alguien que es"buena gente" en realidad se está describiendo a un tipo indiferente, un ni fu ni fa que no hace daño a nadie; ni siquiera hace daño.  Esto me exaspera. 

En realidad me gustaría ser un extravagante, un personaje del que se hablase en la cola del autobús y en las peluquerías; alguien que a su paso provocara constantemente un  "mira, es él". Pero, ¡quia!, solo soy un individuo a quien le gusta el vino y las mujeres; que fuma, va  a los toros y se toma un gintonic cuando está a gusto con un amigo. No paso de ser un alguien a quien un alcalde de su pueblo le ofreció un puesto en las listas y le respondió que sí, pero si me cedía su puesto. Ahí acabó mi carrera política. Tan poca cosa soy que me llevo bien con todo el mundo menos con los hijoputas, cedo el paso a las señoras y le hablo de usted a los profesores de mi hija. Mi mayor excentricidad, pensaba yo que es tener un gato que habla, pero he comprobado que el traidor le habla a todo el mundo. Desagradecido. 

En fin, alguien que prefiere el sol a las nubes, la luna llena a las estrellas lejanas, la risa al llanto, el cine americano al francés, el blanco al negro, la carne al pescado, el  mar al monte, Cádiz a Estocolmo, la Niña Pastori a Extremoduro...alguien así...oye, no sé, igual es una rareza.

Gracias, Sheol. 


3 comentarios:

  1. Gracias a ti amigo Javir, ha sido un muy grato placer leer tu maravillosa ocurrencia sobre lo que quisieras ser y lo que eres. Gracias por tus palabras sobre mi, no me merezco tantos elogios, solo soy uno más. Un abrazo.

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