El Búho Bizco, tres de la madrugada. Cuarto gintonic.
-Amigo Jota, creo que no sirvo para esto. Abro un puticlub y me enamoro de mis putas, comercio con la droga y hago donaciones a "Proyecto Hombre", monto una red de seguridad para extorsionar a otros locales de Marbella y yo contrato con Securitas, compro un hotel en Estepona para blanquear dinero y le presento a Hacienda una declaración complementaria...tengo dudas, Jota.
-¿Por qué dudas, hijo?
-¿Crees que me faltan motivos, maestro?
-A ver, Goran, lo tuyo no es para dudar, es para dimitir de mafioso. Y es lo que debes de hacer.
-¿Y qué hago, sabio amigo?
-Pues eso, coño, eso: Dimitir, dejarlo todo y hablar conmigo. Bueno, hablar ya estás hablando, ahora lo que toca es que te vayas a la Costa y lo vendas todo por lo que te den. Luego te vienes a trabajar conmigo.
-¿De espía privado?
-Quiero abrir mercado en los países de la antigua Unión Soviética y nadie como tú para sondear los posibles. ¡Eres mi hombre, Goran!
Lola, la joven camarera del Búho, se mantiene a una profesional distancia de los dos hombres. Tan profesional que parece que no, pero oye. Y habla:
-Jota, Goran no es Margarita. Igual quiere cobrar.
-¿Acaso le ves cara de mafioso, Lola? Para Goran el dinero no es lo más importante,sobretodo ahora que va a vender sus negocios en la Costa y va sacar un buen pellizco, ¿no es cierto, amigo?
-Ya te lo he dicho, Jota: No sirvo para extorsionar.
Joder, me siento mal. Le he hecho creer a Goran que exigir pago por trabajo es extorsión...pero qué diablos, es la filosofía de la empresa: Contratar empleados ricos que no necesiten cobrar...¡lo que aprendo con la Ricchi!
.


