¡Vaya patinazo!
Me aventuré en una quiniela (post de abajo) apostando sobre la reacción de los periódicos el día después de "El Gran Debate" y solo acerté una portada que, por otra parte, era de libro. Mi gatillazo fue celebrado con entusiasmo y ruidosa alharaca en el Búho Bizco (¡que pague el intruso, que pague el intruso! gritaban los gorrones. Dos rondas me costó) Pero ojo, no me equivoqué en el bla, bla, bla de los candidatos. Eso lo clavé. Lástima que no tenga testigos.
Me he dado cuenta de que, en campaña electoral, voy un par de frases por delante de los políticos. Los veo venir. Que cómo lo hago; fácil, tengo dos teorías: o voy desarrollando mi sobrenatural intuición política o voy cumpliendo años. Esto último sí es constatable.
No sé qué me empujó a ver el debate porque, la verdad, mi VeinteEme lo tengo casi claro. Pero no me arrepiento...me parecieron tan tiernos... Rubalcaba, con merecida fama de maquiavélico, mostraba su parte simpática con su barba recortada y sus interpretaciones de la realidad (¿se puede decir `mentiras´?); más parecía un dulce yayo contándole historias a sus nietecitos que un señor preocupado por la prima de riesgo. Y Rajoy, un caballero de provincias, resultaba encantador con esa media sonrisa, con esa tensión mal disimulada y ese mirar perdido tan propio del lugareño recién llegado a la capital del reino de las Españas.
En fin, que influir no influyeron nada en un servidor, y menos ahora que sé que "el liberalismo no es pecado" (Rodriguez Braun dixit), exculpación que por cierto, le quita un pellizco de morbo a la cosa.
Una noticia que de seguro no les interesa en absoluto: probablemente el VeinteEme votaré a medias. Creo que voy a pasar de la urna del Senado. Aún no sé para qué sirve y no es cosa de derrochar papel y esfuerzo. Si alguien sabe algo del Senado y tiene a bien explicarlo estoy dispuesto a rectificar.
jueves, 10 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
Hoy, en el Búho Bizco, caña + tapa = 1,50 €
Prueba de valor: escribo éste post sin saber de qué color son las corbatas de los candidatos...¡uyyy qué nervios!
Bah, en el fondo me la repampinfla porque lo que es seguro es que van a llevar corbata. Yo no llevo, y no conozco a nadie, salvo al cazaletizias Jaime Peñafiel, que la use voluntariamente. Los que la tienen incorporada al uniforme de trabajo -la de Botín en rojo- no tienen otra opción, pero ganas, lo que se dice ganas...¡Hombre, me dirá alguien, es que forma parte del uniforme de trabajo de los políticos! Hombre, le contesto yo, ¡es que son los jefes, y si ellos no pueden quitarse la corbata, vaya mierda de jefes!
-Mira que vas a tener razón -es Lola, la camarera del Búho Bizco que está preparando el pub para el debate:
De cosecha propia les digo: en un país de descorbatados no parece muy atinado que los candidatos a jefes luzcan una prenda que solo la usamos por imperativo protocolario o por intrépido esnobismo. Pero ellos sabrán.
A partir de aquí me podría explayar desarrollando la teoría "del abismo que existe -perdón: `existente´, que es más largo- entre el ciudadano de a pie y el mundo de la política...bla, bla, bla". Pero ustedes ya lo saben.
Luego está lo del resultado: ¿quién ha ganado? Mi quiniela:
Bah, en el fondo me la repampinfla porque lo que es seguro es que van a llevar corbata. Yo no llevo, y no conozco a nadie, salvo al cazaletizias Jaime Peñafiel, que la use voluntariamente. Los que la tienen incorporada al uniforme de trabajo -la de Botín en rojo- no tienen otra opción, pero ganas, lo que se dice ganas...¡Hombre, me dirá alguien, es que forma parte del uniforme de trabajo de los políticos! Hombre, le contesto yo, ¡es que son los jefes, y si ellos no pueden quitarse la corbata, vaya mierda de jefes!
-Mira que vas a tener razón -es Lola, la camarera del Búho Bizco que está preparando el pub para el debate:
Hoy, en el BÚHO BIZCO, a las 21:00 horas, gran encuentro:
Rubalcaba-Rajoy
Caña + tapa = 1,50.-€
Al finalizar, comentarios en vivo de Margarita Ricchi, Goran y el espía Jota.
De cosecha propia les digo: en un país de descorbatados no parece muy atinado que los candidatos a jefes luzcan una prenda que solo la usamos por imperativo protocolario o por intrépido esnobismo. Pero ellos sabrán.
A partir de aquí me podría explayar desarrollando la teoría "del abismo que existe -perdón: `existente´, que es más largo- entre el ciudadano de a pie y el mundo de la política...bla, bla, bla". Pero ustedes ya lo saben.
Luego está lo del resultado: ¿quién ha ganado? Mi quiniela:
Para Público: el quinceeme
Para El País: Alfredo, sin más
Para La Razón: Mariano, sin menos.
Para ABC: la institución monárquica, factor de estabilidad
Para El Mundo: quien haya ensañado mi portada en el debate
Bueno, lo dejo aquí. De todas formas a las diez de la noche este post ya será viejo.
lunes, 31 de octubre de 2011
7.000.000.000
¡Tela de gente, siete mil millones! Tantos como esos somos.
Más tela de la fina es que los últimos mil millones en llegar son chavales de menos de doce años. ¿Impresiona? Pues agárrense a la tela: Los primeros mil millones se completaron a principios del S. XIX, hace solo doscientos años. Y doscientos eran los millones de gentes que había por el mundo cuando lo de Cristo. ¡De locos! Así lo digo para que impresione: en mil ochocientos años, de Cristo a la invasión de Napoleón, crecimos en ochocientos millones de habitantes, pero es que en solo doscientos años hemos dado un estirón de seis mil millones de personas. ¡Tela, tela, tela!
A los de letras estas cosas nos fascinan.
Pienso yo que si en casa solo somos tres y tropezamos constantemente delante de la nevera, ¿cómo será una cena de hermandad de todo el personal alrededor de una mesa? Un lío, ya les digo.
Pues parece que no tanto. Dicen los que saben de números que todos, los siete mil millones, cabemos en una provincia española, de las grandecitas, supongo. Solución habitacional en su versión más dura, claro: de pie y en parcelitas de un metro cuadrado. Para comer también hay, eso dicen; aunque los del cuerno de África, ya saben: Somalia, Kenia, Etiopia, en fin, esos sitios destemplados, tengan opiniones ligeramente divergentes. Pero no, en serio, que parece que si las cosas las hacemos medianamente bien hay para todos. Incluso para todos los españoles, con independencia de su región de origen.
Último agarrón a la tela marinera: cada segundo -ticcc,tacccc, un eso- llegan tres bebés al mundo. Descontemos un fallecido y ¡bum!, a codazos tenemos que movernos.
Les cuento todo esto que ustedes ya saben por hacerme yo una idea de la cosa. Perdón por el abuso de confianza.
Más tela de la fina es que los últimos mil millones en llegar son chavales de menos de doce años. ¿Impresiona? Pues agárrense a la tela: Los primeros mil millones se completaron a principios del S. XIX, hace solo doscientos años. Y doscientos eran los millones de gentes que había por el mundo cuando lo de Cristo. ¡De locos! Así lo digo para que impresione: en mil ochocientos años, de Cristo a la invasión de Napoleón, crecimos en ochocientos millones de habitantes, pero es que en solo doscientos años hemos dado un estirón de seis mil millones de personas. ¡Tela, tela, tela!
A los de letras estas cosas nos fascinan.
Pienso yo que si en casa solo somos tres y tropezamos constantemente delante de la nevera, ¿cómo será una cena de hermandad de todo el personal alrededor de una mesa? Un lío, ya les digo.
Pues parece que no tanto. Dicen los que saben de números que todos, los siete mil millones, cabemos en una provincia española, de las grandecitas, supongo. Solución habitacional en su versión más dura, claro: de pie y en parcelitas de un metro cuadrado. Para comer también hay, eso dicen; aunque los del cuerno de África, ya saben: Somalia, Kenia, Etiopia, en fin, esos sitios destemplados, tengan opiniones ligeramente divergentes. Pero no, en serio, que parece que si las cosas las hacemos medianamente bien hay para todos. Incluso para todos los españoles, con independencia de su región de origen.
Último agarrón a la tela marinera: cada segundo -ticcc,tacccc, un eso- llegan tres bebés al mundo. Descontemos un fallecido y ¡bum!, a codazos tenemos que movernos.
Les cuento todo esto que ustedes ya saben por hacerme yo una idea de la cosa. Perdón por el abuso de confianza.
jueves, 20 de octubre de 2011
Un juego al sol
-¡Mira cómo juguetea el sol!
-¿Sol, qué sol? -Margarita emergió de entre las sábanas y miró por la ventana -está nublado, Goran
Goran, recién incorporado a la agencia de espías privados de J, estaba de pie frente a la ventana, de espaldas a la cama y con la mirada perdida
-Pues estaba, Ricchi, el sol estaba -se descubrió llamándola por su apellido cuando toda la noche fue simplemente Margarita- Por eso te digo que juguetea, ha amanecido desplegando toda su fuerza y ahora se esconde detrás de las nubes. Es un sol juguetón, ya verás como vuelve.
Margarita observaba callada la figura del albano-kosovar, separó los labios para llamarlo, para decirle algo, pero calló. No quería romper la imagen que tanta paz le trasmitía.
-¿Cómo estás, Margarita?
-Después de una noche sudorosa y agitada, de sueños y miedos, ahora tranquila, relajada y esperando ver ese sol que me anuncias.
Goran giró sobre sus pies, miró a Margarita en medio de un silencio cálido, mimoso, tierno...
-Margarita, quería decirte que...
-Pssss...-Margarita acercó su mano a los labios de Goran pidiéndole silencio- Soy yo quien quiero darte las gracias por pasar la noche conmigo...
-Tú hubieras hecho lo mismo -se acercó hasta Ricchi y depositó un beso en su frente- Ahora me tengo que ir, J me ha llamado desde la puerta y quiero hablar con él para tranquilizarlo.
Se abrió la puerta de la habitación y entró el médico:
-Tengo el resultado de los análisis. Buenas noticias, el desvanecimiento que ha sufrido la Sra. Ricchi lo ha causado un corte de digestión. Algo le sentó mal, pero a lo largo del día recibirá el alta.
(Pero qué imagen tienen de la Ricchi)
-¿Sol, qué sol? -Margarita emergió de entre las sábanas y miró por la ventana -está nublado, Goran
Goran, recién incorporado a la agencia de espías privados de J, estaba de pie frente a la ventana, de espaldas a la cama y con la mirada perdida
-Pues estaba, Ricchi, el sol estaba -se descubrió llamándola por su apellido cuando toda la noche fue simplemente Margarita- Por eso te digo que juguetea, ha amanecido desplegando toda su fuerza y ahora se esconde detrás de las nubes. Es un sol juguetón, ya verás como vuelve.
Margarita observaba callada la figura del albano-kosovar, separó los labios para llamarlo, para decirle algo, pero calló. No quería romper la imagen que tanta paz le trasmitía.
-¿Cómo estás, Margarita?
-Después de una noche sudorosa y agitada, de sueños y miedos, ahora tranquila, relajada y esperando ver ese sol que me anuncias.
Goran giró sobre sus pies, miró a Margarita en medio de un silencio cálido, mimoso, tierno...
-Margarita, quería decirte que...
-Pssss...-Margarita acercó su mano a los labios de Goran pidiéndole silencio- Soy yo quien quiero darte las gracias por pasar la noche conmigo...
-Tú hubieras hecho lo mismo -se acercó hasta Ricchi y depositó un beso en su frente- Ahora me tengo que ir, J me ha llamado desde la puerta y quiero hablar con él para tranquilizarlo.
Se abrió la puerta de la habitación y entró el médico:
-Tengo el resultado de los análisis. Buenas noticias, el desvanecimiento que ha sufrido la Sra. Ricchi lo ha causado un corte de digestión. Algo le sentó mal, pero a lo largo del día recibirá el alta.
(Pero qué imagen tienen de la Ricchi)
miércoles, 19 de octubre de 2011
La Banca monta su QuinceEme
¡¡Ya se han indignado!!
¡¡A qué les sale bien!!
Los indignados VIP, no creo que monten jaimas en la Puerta del Sol; más fácil es que aparquen, sus chóferes, los audis a la puerta de la Moncloa.
Igual no, pero ¿a que parece que sí?
martes, 11 de octubre de 2011
Las dudas de Goran
El albanokosovar Goran Langeneke, mafioso de flaca vocación, se está planteando un giro en su vida.
El Búho Bizco, tres de la madrugada. Cuarto gintonic.
-Amigo Jota, creo que no sirvo para esto. Abro un puticlub y me enamoro de mis putas, comercio con la droga y hago donaciones a "Proyecto Hombre", monto una red de seguridad para extorsionar a otros locales de Marbella y yo contrato con Securitas, compro un hotel en Estepona para blanquear dinero y le presento a Hacienda una declaración complementaria...tengo dudas, Jota.
-¿Por qué dudas, hijo?
-¿Crees que me faltan motivos, maestro?
-A ver, Goran, lo tuyo no es para dudar, es para dimitir de mafioso. Y es lo que debes de hacer.
-¿Y qué hago, sabio amigo?
-Pues eso, coño, eso: Dimitir, dejarlo todo y hablar conmigo. Bueno, hablar ya estás hablando, ahora lo que toca es que te vayas a la Costa y lo vendas todo por lo que te den. Luego te vienes a trabajar conmigo.
-¿De espía privado?
-Quiero abrir mercado en los países de la antigua Unión Soviética y nadie como tú para sondear los posibles. ¡Eres mi hombre, Goran!
Lola, la joven camarera del Búho, se mantiene a una profesional distancia de los dos hombres. Tan profesional que parece que no, pero oye. Y habla:
-Jota, Goran no es Margarita. Igual quiere cobrar.
-¿Acaso le ves cara de mafioso, Lola? Para Goran el dinero no es lo más importante,sobretodo ahora que va a vender sus negocios en la Costa y va sacar un buen pellizco, ¿no es cierto, amigo?
-Ya te lo he dicho, Jota: No sirvo para extorsionar.
Joder, me siento mal. Le he hecho creer a Goran que exigir pago por trabajo es extorsión...pero qué diablos, es la filosofía de la empresa: Contratar empleados ricos que no necesiten cobrar...¡lo que aprendo con la Ricchi!
.
El Búho Bizco, tres de la madrugada. Cuarto gintonic.
-Amigo Jota, creo que no sirvo para esto. Abro un puticlub y me enamoro de mis putas, comercio con la droga y hago donaciones a "Proyecto Hombre", monto una red de seguridad para extorsionar a otros locales de Marbella y yo contrato con Securitas, compro un hotel en Estepona para blanquear dinero y le presento a Hacienda una declaración complementaria...tengo dudas, Jota.
-¿Por qué dudas, hijo?
-¿Crees que me faltan motivos, maestro?
-A ver, Goran, lo tuyo no es para dudar, es para dimitir de mafioso. Y es lo que debes de hacer.
-¿Y qué hago, sabio amigo?
-Pues eso, coño, eso: Dimitir, dejarlo todo y hablar conmigo. Bueno, hablar ya estás hablando, ahora lo que toca es que te vayas a la Costa y lo vendas todo por lo que te den. Luego te vienes a trabajar conmigo.
-¿De espía privado?
-Quiero abrir mercado en los países de la antigua Unión Soviética y nadie como tú para sondear los posibles. ¡Eres mi hombre, Goran!
Lola, la joven camarera del Búho, se mantiene a una profesional distancia de los dos hombres. Tan profesional que parece que no, pero oye. Y habla:
-Jota, Goran no es Margarita. Igual quiere cobrar.
-¿Acaso le ves cara de mafioso, Lola? Para Goran el dinero no es lo más importante,sobretodo ahora que va a vender sus negocios en la Costa y va sacar un buen pellizco, ¿no es cierto, amigo?
-Ya te lo he dicho, Jota: No sirvo para extorsionar.
Joder, me siento mal. Le he hecho creer a Goran que exigir pago por trabajo es extorsión...pero qué diablos, es la filosofía de la empresa: Contratar empleados ricos que no necesiten cobrar...¡lo que aprendo con la Ricchi!
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