viernes, 29 de octubre de 2010

Thomas Garrafón, Mr y Mrs (y 2ª parte)


He recordado que tenía esta historia en mi Baúl de los post. Me la contó Thomas Garrafón hace algún tiempo. Esta es la segunda parte, la primera anda un par de plantas más abajo, Aquí se la dejo, por si gustan

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Mr, Mrs (del baúl de los post, en parte) (II)
El Búho Bizco anda un poco revuelto por la llegada de un desconocido y extravagante caballero.Thomas Garrafón, el dueño del pub, investiga. ¡Vamos, que marujea!

Cogí una bandeja para que me identificara como camarero y crucé el local hasta la mesa del desconocido. Me lo encontré con medio cuerpo girado de espaldas y agachado. Cuando sintió mi presencia se volvió y me miró, después de unos segundos de silencio me dijo en voz baja:
-Cocaína. Al 7%. Nadie se da cuenta y me ayuda a concentrarme, hoy tengo un asunto difícil entre manos.
-Señor, aquí no se peremiten las drogas. Lo siento, pero le agradecería que saliera del local.
-Hagamos una cosa, caballero. A excepción suya nadie se ha percatado, hagamos que no me ha visto y le prometo que no volverá a suceder. A cambio le dejaré una generosa propina.
-Está bien.  La propina se la deja a la camarera.

Regresé a la barra sin saber si había hecho lo correcto permitiendo que aquel tipo se quedara en el Búho Bizco. Turbado con esa duda no me di cuenta de que había entrado una mujer al local. Hasta que me habló:

-Buenas noches, ¿es el encargado?
-Más o menos. Buenas noches señora, ¿qué le sirvo?
-De momento nada, vengo en busca de un caballero alto, delgado, con acento inglés y que fuma en pipa de calabaza.
-Lo tiene al fondo del local, en la última mesa.
-Gracias, ¿le importaría anunciarme?
-¿Perdón?
-Que si es tan amable de decirle que estoy aquí

A Malaspulgas le creían los ojos por momentos. Don Próspero se tomó su medio Chivas de un trago y Lola se metió en el almacén tapándose la boca y ahogando una carcajada. Don Severo era el único que mantenía el temple y permaneció serio y observador.

-¿A quién hemos de anunciar? -preguntó Malaspulgas tragándose la risa-
-Soy Irene...
-¿Adler?, -interrumpió Don Severo-.
-Claro, quién si no.

Nos volvimos sorprendidos hacia el maestro preguntándole con gestos quién era la tal Irene Adler.

-Caballeros -dijo el maestro engolando la voz-, no se lo van a creer cuando les cuente, pero permitan que primero acompañe a la dama.


Fue sorteando las mesas seguido de la mujer hasta detenerse a unos metros de la mesa del desconocido, donde se volvió y le pidió a la dama que esperase; después se adelantó y se dispuso a decirle algo al inglés. En ese preciso instante Lola cortó el volumen de la música, lo que provocó un momentáneo silencio en el local, lo suficiente para oír cómo Don Severo hacía las presentaciones:

-Mr Holmes, Mrs Adler

-Una cosa le digo, jefe -Lola susurraba las palabras sin dejar de mirar a los ingleses- el mundo es más grande que su local.
-Lo sé
-Y más emocionante
-También. Sólo hay que abrir la puerta.
-Eso.

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Nunca me he creído la historia de que Thomas Garrafón invitara a cenar a las damas en los comedores de Cáritas. Las otras historias me parecen más creibles; despues de todo yo conocí a Goran en el Búho Bizco.

Por cierto, he recibido un correo de Goran: "He visitado Gibraltar. Ya tengo cuentas corrientes blancas para mafia" A veces resulta un poco imprudente.

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jueves, 28 de octubre de 2010

El síndrome Kim Il-sung

Siempre, desde pequeñito, he pensado que los Papas y los gobernantes deberían de estar, si no jubilados, al borde del retiro. Ahora, de mayorcito, le he puesto raciocinio a la intuición. Y es bien simple.

Los Papas son elegidos de por vida. O, dicho sea con palabras de mayor rigor, con carácter vitalicio. Los gobernantes, por su parte, van más allá: reclaman la eternidad. Un precedente: El camarada Kim Il-sung es nombrado por la Constitución, Presidente Eterno de la República de Corea. ¡Qué envidia, quién pudiera!  Nuestros políticos lo miran con los dientes largos y lagrimas en los ojos.

En España, salvo raquíticas excepciones, los políticos -nacionales, regionales o municipales- son de la escuela de Kim Il-sung y sueñan con alcanzar la eternidad...en el cargo. Condición ésta de la perpetuidad que solo ha estado al alcance de D. Manuel Fraga. Y no lo descarten.

Estas, pues, son las razones de mi intuición adolescente: cuanto más mayores sean, antes se van. Si no se confirma la teoría de la eternidad, claro.

¿De verdad piensan que ésta imagen no tiene nada que ver con la eternidad?
Es posible. Quizá tengan más relación con lo infinito.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Toda la noche soñando

Buen día,

Me he despertado desbordado por los sueños.

No eran ni buenos ni malos; eran muchos. Han llenado la noche, han inundado cada minuto, han saturado cada segundo que he pasado dormido. Como una cinta sin fin, sin descanso.

No recuerdo ninguno de los sueños. Me alegro. Me asusta perder el control de mis fantasías.

lunes, 25 de octubre de 2010

Thomas Garrafón, Mr. y Mrs. (1ª parte)

El Búho Bizco, el pub donde me reúno con Goran cuando viene de la Costadelsol y conmigo mismo cuando estoy solo, tiene su propia historia. Algunos de sus pasajes son tan increíbles como la propia historia de Thomas Garrafón, el dueño del negocio. Thomas, hijo de una de las primeras turistas suecas que aterrizaron en la Costa y del dueño de un chiringuito en Torrenolinos, es hombre imaginativo y de recursos. Antes de montar este negocio -me cuenta- era más pobre que las ratas, tanto que cuando conseguía ligar a una muchacha, la invitaba a cenar en el comedor de Cáritas.

He recordado que tenía esta historia en mi Baúl de los post. Me la contó Thomas Garrafón hace algún tiempo. Aquí se la dejo, por si gustan:

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Mr, Mrs (del baúl de los post, en parte) (I)

"Lola tenía por costumbre bajar la intensidad de la luz del Búho Bizco justo a las doce de la noche. Conseguía crear una atmósfera cálida e íntima; una media luz que invitaba a  la confidencia y a la fantasía.  En sólo unos instantes las voces se trasformaban en murmullos mientras que el humo de los cigarros embriagaran el ambiente. Me gustaba ese momento de mutación. 

Aquella noche, aunque primavera avanzada, soplaba un viento ruidoso y una cortinilla de agua que mojaba el rostro de las pocas personas que caminaban por la calle. La puerta del Búho Bizco se abrió de forma pausada, lenta, pesada. Giramos nuestras miradas hacia la puerta y vimos aparecer una figura envuelta en un impermeable gris oscuro con forma de capa, una gorra de doble visera y un bastón de buena madera  con empuñadura de plata. El tipo se paró a la entrada, sacudió el agua de su impermeable y se quitó la gorra. De camino hasta la barra sacó una pipa curva de su chaqueta a cuadros y pidió un coñac, al tiempo que señalaba el fondo del local. Se sentó en la mesa situada en la esquina más remota, sin apenas luz, donde solían refugiarse las parejas que buscaban intimidad. Lola le llevó una copa de Napoleón. Desde la barra observábamos la mesa del desconocido, pero apenas se distinguía poco más que la turbadora silueta de Lola difuminada por el humo de la pipa.

-¿Quién coño es ese, Búho?  -los clientes habituales le preguntaban a Garrafón, al que solían llamar Búho
-¡Y yo qué sé, Malaspulga, y yo qué sé!  Además, no es cosa nuestra, es un señor que ha venido a tomar una copa, y punto.
-El caso es que no me es desconocido. Me recuerda a alguien, pero no lo acabo de ubicar. -Don Severo, el maestro, se frotaba la barbilla como si de allí  fuera a sacar alguna idea-
-No lleva portátil ni agenda, desde luego no es un vendedor -sentenció Don Próspero, el acaudalado comerciante del barrio-
-¿Y si es un policía?
-¿Qué pasa si lo es, Malaspulgas?  No me jodas que te están buscando y has venido a mi local a esconderte.
-¡Cómo voy a hacer eso, Búho!. Que no hombre, que no. Lo digo porque parece que está reflexionando y analizando, que lo he visto en las pelis.
-No digas bobadas Malaspulgas, desde aquí no se distingue nada.
-Por la pose es por lo que lo digo.
-Ya está bien caballeros, cada uno a lo suyo.

Entré en el almacén buscando a Lola que estaba organizando las botellas de wisky por orden alfabético.

-Oye, Lola,  ese tipo, ¿te ha dicho algo, has notado algo?
-No lo sé jefe, desde luego es extranjero. Por el acento más que nada. Sí, seguro, es guiri total. Yo diría que es ingles, pero no sé, no habla como los otros guiris que vienen por aquí.
-Creo que deberíamos de acercarnos, por si quiere algo. ¡Yo mismo voy!.


(La segunda parte, mañana. O así. No es cosa de abusar de su paciencia)

miércoles, 20 de octubre de 2010

El sueño de Goran

-Pronto aprenden, Lola, pronto aprenden las malas costumbres españolas estos albano-kosovares. Hemos quedado a las siete y fijate, son las ocho. Anda, pon otro gintonic mientras llega o no llega.

Goran, mi amigo mafioso asentado en la Costadelsol, me mandó un mensaje días atrás citándome en el Búho Bizco, el mejor pub de mi calle. "El 19 a las 19 en BB" Escribiendo sms era parco, por suerte también escribía correos por Internet. En su último e-mail me contaba lo que parecía ser un sueño. Lo que no entendí es por qué me lo contó. Recordé que imprimí el correo y lo guardé en el bolsillo de la chaqueta. Lo saqué, lo desdoble mientras miraba de reojo la silueta de Lola, camiseta ceñida y falda de tubo, envuelta en el humo de mi puro.

Leí por enésima vez el sueño de Goran:


"Lo cuento rápido, Don Jota.




Ha sido esta noche, poco antes de despertar, de madrugada. No recuerdo quién me acompañaba, un amigo, o un socio. Alguien. Subimos, un ático creo. Bajamos con ella, una mujer, por la escalera. La mujer y yo nos retrasamos, la acorralé en el rincón de un tramo de la escalera, le cerré el paso con un el mástil de una bandera pirata. Me miró, recuerdo sus ojos brillantes; apartó el palo y me retó con sus labios húmedos y  su sonrisa silenciosa. Unimos nuestros cuerpos, ella contra la pared, yo apoyado sobre ella. Era, su cuerpo, confortable; estaba, su cuerpo, ardiendo. Las bocas se buscaron.

Fue entonces, cuando nos besamos, el momento en el que supe quién era. Un beso, si es de verdad, no se olvida.

He despertado después del beso -por una vez los sueños se han portado y han permitido culminar mi momento de gloria- y no he sabido ponerle nombre a ese rostro, ni siquiera rostro a esos labios, a esos ojos. Pero el beso tenia, tiene, nombre. Un beso, si es de verdad, no se olvida. Y este beso le ha dado nombre a los labios y a los ojos.

Ahora sé de quién era el beso furtivo, clandestino...sincero. Un beso de verdad. El sabor de un beso no se olvida."



Estaba absorto relamiendome con las últimas palabras.,.."el sabor de un beso no se olvida", cuando sentí que alguien miraba por encima de mi hombro. Me volví
-¡Coño, Goran, qué susto!
-Miro que has imprimido mi cuento, Don Jota.
-¿Qué diablos es esto, por qué me cuentas un sueño?
-Es claro, mi solo amigo. Es una revelación. Después de yo soñar eso, he abierto oficinas centrales para negocios de mafia. Tengo una foto. Mientras le echas ojo pido gintonic a la señorita Lolak.


-Amigo Goran, ¿tú sabes dónde estas?
-En El Búho Bizco.
-No te enteras, amigo. En primer lugar, procura que nadie lea tu sueño, hay una escena de acoso sexual, de violencia machista que resulta intolerable. En segundo lugar, nunca, repito, nunca digas que la foto que me has enseñado es de una oficina, ¡la chica fuma y está en una barra!. Y otra cosa: no llames "señorita" a Lola, es machismo puro.
-Cierto, Don Jota, no sé dónde estoy...
-Bueno, y ahora cuéntame qué tiene que ver tu sueño con la foto.
-Tú pagas cena y yo cuento historia...

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jueves, 14 de octubre de 2010

Desperté sin autoridad

Me pasó hace mucho tiempo, lo recodé ayer, lo confieso hoy: me dormí sobre el teclado de mi ordenador. A medía tarde, en la hora de nadie. Luego desperté, y no sé por qué. Dormía profundamente; sin frío, sin calor; sin malos sueños, sin buenos sueños. Solo dormía, sin molestar, sin que me molestaran. Me desperté y aún no sé porqué.



El despertar fue extraño. Primero me di cuenta de que estaba dormido, comprobé luego que me iba despertando poco a poco. Entonces se agitó mi conciencia de ciudadano responsable, algo no cuadraba. No sabia dónde estaba ni de dónde venía; era incapaz de saber en qué posición me encontraba o qué había a mi alrededor. No tenía sensación de espacio o tiempo. Fue entonces cuando decidí, con pasmosa lucidez, pasar del sueño a la vigilia. Incluso me hablé:

-Tranquilo, debes de estar despertando. No sabes si te podías dormir, no tienes consciencia de dónde, cómo y por qué estás como estás. Ahora, cautela; lo mejor -juro que me lo dije- es que vayas espabilando tranquilamente, sin sobresaltos. No sabes -me decía- qué te vas a encontrar cuando despiertes del todo, ignoras si te has de excusar y necesitas tiempo para pensar una explicación...

Despacio, con prudencia extrema fui recobrando la consciencia, abrí los ojos lentamente, sin reconocer lo que me rodeaba, con miedo. Finalmente miré tímidamente la habitación, mis cosas, hasta mi cuerpo. Conseguí ordenar mis ideas, situarme y comprobar con alivio que no había nada extraordinario. Eso creía.

-¡Qué decepción, papá! Te tenía por un superhombre y veo que también tienes debilidades.

Era mi hija, a mis espaldas, no podía ocultar una sonrisa pícara. Dio media vuelta y salió feliz de la habitación.

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Desde entonces, ¡poca miseria!, cuando le digo a mi hija eso de "yo, a tu edad", me parece adivinar una sonrisa guasona en sus labios. 
Es tan frágil la autoridad...

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